¿QUIERES ESCRIBIR BIEN? 15 CONSEJOS PARA NOVATOS OFRECIDOS POR VIRGINIA WOOLF.

Hoy había pensado traerte los consejos de otra persona, de otro escritor, pero al final he cambiado de idea. Quizá el haber visto que era utilizado por otros compañeros de manera repetitiva sin aportar nada nuevo. O quizá querer aportarte una visión distinta y no poder hacerlo en ese momento, reconozco que a lo mejor ha sido un error por mi parte por no saber encontrar este punto.

De cualquier manera creo que lo que te traigo te va a gustar. Los consejos de Virginia Woolf.

Virginia Woolf

Mujer comprometida con su sexo y su naturaleza, no dejó de preguntarse como romper con las reglas una y otra vez.

Adeline Virginia Stephen (1882-1941). Escritora británica considerada junta a otros autores como una de las grandes renovadoras de la novela moderna (ahí es nada).

Casada con Leonard Woolf (esto no sería relevante en absoluto sino fuera porque adquirió su apellido y sería conocida con él) economista, fundó en 1917 junto a él la editorial Hogarth Press.

Creció en un ambiente frecuentado por literatos, intelectuales y artistas. A la muerte de su padre en 1905, se estableció con sus hermanos en el barrio de Bloomsbury, en Londres.

Allí, comenzaron a tener reuniones con varios excompañeros de la universidad de su hermano mayor, algunos de ellos de la talla de Keynes, Forster, Wittgenstein o Russell, dando lugar al conocido como “grupo de Bloomsbury”.

El monólogo interior es una de las técnicas que esta autora perfeccionó a lo largo de toda su obra, representando de forma magistral los pensamientos de los personajes y dando con ello un gran equilibrio a la parte racional e irracional de los pensamientos.

Gran defensora de la figura femenina y de su presencia en el mundo de las artes, lo sostuvo con vehemencia y elegancia en ensayos como “Una habitación propia” o en novelas como “Orlando”.

Una de las técnicas que más dificultad entrañan para los escritores, es el “flujo de conciencia” (y doy fe porque en mi caso concreto soy un auténtico desastre con ello) que nada tiene que ver con el monólogo y que en su novela “Las olas” llega a presentar en seis personajes distintos.

Con estos antecedentes, ¿qué crees que podría aconsejarte una escritora tan comprometida y brillante como Virginia Woolf?

Pues deja de imaginártelo y lee que te lo traigo “mascadito” para que no tengas ni que interpretarlo.

1.     No te sometas a las reglas. No sacrifiques ni un solo pelo de la cabeza de tu visión, ni un matiz, en deferencia a un director de escuela con una copa de plata en la mano (observa en la época en la que está formulada esta frase) o un profesor con un cinta de medir. Eso sería la más baja de las traiciones. (Fundamentalmente porque te estarías traicionando a ti mismo.)

2.     Lo que importa es que escribas lo que quieras escribir. Nadie podrá decir si importa que le dediques mucho o poco tiempo o simplemente unas horas.

3.     Escribe a diario. Escribe para ti mismo, escribe una lista, escribe cómo te sientes. Escribe lo que desees, pero escribe, puesto que te ayudará a crear en ti el hábito (si es que no lo tienes ya) y mejorarás tus habilidades creativas y tu estilo. (¿Cuántas veces hemos escuchado y leído esto de los grandes? Creo que en todos. Por algo será)

4.     Relaciónate con otros escritores y artistas. Con ellos completarás tu visión del mundo y crecerás como autor y como individuo. (Si esto no es ser precursor del networking de nuestros días, no sé yo entonces qué es).

5.     Selecciona un lugar y un momento del día concreto en el que vas a escribir, que tu cerebro sepa cuando estés allí, en ese preciso instante que estás para escribir, para crear, para trabajar en tus historias.

6.    Sal de casa. No te quedes encerrado entre cuatro paredes. Camina, pasea, corre, lo que te apetezca pero sal, vive. Sino vives y experimentas cosas ¿de qué vas a escribir?. Esto va muy en consonancia también con el punto cuatro. Al parecer, Virginia Woolf, era muy aficionada a dar largos paseos.

7.    Tómate las cosas con calma. Para un momento, observa, respira, piensa. Sumergido en el mundo del descanso y el ocio, acuden a nuestra cabeza las mayores verdades de este universo. Deja que tu subconsciente trabaje.

8.   Crea tu propio método. “Todo método es correcto”. No estés pendiente de lo que hacen los demás. Una cosa es observar, aprender, compartir, y otra muy distinta es negarte la posibilidad de hacer las cosas a tu propio modo. Hazlo como tú quieras, y di lo que quieras, pero hazlo.

9.     No te censures. Deja a tu mente libre, que cree lo que considere oportuno, fuera de condicionantes culturales externos. No hagas previamente lo que la realidad aún no se ha encargado de realizar. Eres un creador, crea.

10. Escribir es un arte por el cual mereces ser pagado. Con frecuencia perdemos la perspectiva y no sabemos valorar nuestros trabajo como debiéramos. Por eso, aceptamos cualquier miseria por ello, o incluso lo ofrecemos de manera gratuita dando a entender con ello que subsistimos del aire. Si todo trabajo merece una compensación (y la merece), y todo el mundo quiere ser pagado por el tiempo que dedica a hacerlo (y es lógico) ¿cuánto cuesta hacer sentir, conmover, viajar desde la comodidad del sillón? Pon en valor tu arte y tu tiempo.

11. No hagas que tus trabajos sean una basura literaria que no merezca ser compartida con el mundo. Se sincero contigo mismo, corrige, cambia, modifica, pule…dedica el mimo y el cuidado que tu obra requiere, a hacer de ella algo único y especial, para ti y para los demás.

12. No te niegues el talento que posees. Confía en ti. Deja que aflore, no lo sumerjas, como nos han enseñado desde pequeños, en un talud de falsa modestia que impida sacar a la luz todo lo que tienes dentro. NO te silencies sólo porque alguien considere que no mereces la pena. Sólo es su opinión y hay más.

13. Lee y consulta siempre a los clásicos. Tener a mano a los clásicos te alisará el camino, te aportará conocimientos y te dará pautas de los errores que ellos cometieron para que tú no los cometas. Ya cometerás otros diferentes.

Me apasiona tanto la lectura que a veces pienso que como la otra pasión, la escritura, nada más que el reverso… Clic para tuitear

14. Debes sentir el “sonido de la tinta al hervir”. Una metáfora muy descriptiva para trasladar la importancia de sentir pasión por lo que escribes para poder mostrarla de igual forma y llevarla hasta el lector.

15. “La literatura es el arte al que consagramos nuestras vidas” (¿Cierto?) Te entregas en cuerpo y alma a la tarea de construir ficciones, de reflejar realidades, de contar cosas. Si no estás dispuesto a vivirlo de esa manera, quizá no sea tu camino, quizá no sea a lo que debes dedicarte.

Bonita manera de cerrar este post, ¿verdad?. Todo un tratado de entrega, pasión y dedicación haciendo aquello que te apasiona. Como ves, el coaching no es algo que sea tan novedoso, ya se hacía mucho tiempo atrás.

¿A ti qué te parece? ¿Cuál de ellos te gusta más o se ajusta a tus necesidades, me lo cuentas en los comentarios?

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
4 Comentarios
  • Olga Diaz
    Publicado a las 00:32h, 17 Marzo Responder

    Nunca viene mal que sean los que lo hicieron bien los que nos recuerden obviedades o no tanto

    • JC Sanchez
      Publicado a las 08:58h, 17 Marzo Responder

      Desde luego que no, Olga. Está claro que, si tenemos que aprender de alguien, qué mejor que hacerlo de aquellos (en este caso de aquellas) que se enfrentaron antes que nosotros con los problemas a los que ahora nos podemos enfrentar nosotros.
      Sin duda, y aunque algunos se repiten como digo en la entrada en distintos autores, son consejos muy a tener en cuenta aunque nos parezcan obvios. Básicamente porque aunque no lo creamos los cometemos con mucha frecuencia.
      Muchas gracias por pasarte y comentar.
      Un beso.

    • JC Sanchez
      Publicado a las 11:09h, 24 Marzo Responder

      Completamente de acuerdo Olga. Sobre todo aprender de sus errores para no cometerlos en el futuro. Quienes abrieron camino deben ser una referencia para los que venimos por detrás. Pero para gustos, los colores.
      Muchas gracias por comentar. Un beso y feliz puente. 😉

  • Paula
    Publicado a las 21:12h, 17 Marzo Responder

    Saludos, J. C.! Me pareció que todos los consejos de Virginia Woolf que son útiles, pero puse el mayor valor en los Artículos 1 y 4.

    Puede ser necesario doblar o romper las reglas que nos han enseñado desde la escuela primaria y en la universidad. “El manual de Harper” podría encontrar un nuevo uso como algo que abra la puerta.

    Punto 4 es tan sensible que no puedo creer que nunca he pensado en ello hasta ahora! Yo sabía desde mi juventud que si aspiraba a tener sabiduría, entonces tenía que estar en la compañía de los sabios!

    Mi rama de la escritura era especializada: Los contratos, las cláusulas del contrato y especificaciones. Llegué a un acuerdo con una o más partes en nombre de mi empleador, la reducción de que la comprensión de la escritura que refleja fielmente las actuaciones, y se controló el desempeño del contratista. Era esencial para mí para asociarse con otros que no tenían respeto por las palabras que entran en un contrato. Años después de que el contrato se ha cerrado y puestas en una bóveda, alguien va a mirar a él para ver cómo su predecesor lo hizo. Mi trabajo era especializado y duradera y que se sentía orgulloso de él!

    He escrito más de mi parte. Gracias por la entrada más útil, J. C.

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]