SÉ HONESTO CONTIGO MISMO, ESCRIBE COMO TE DÉ LA GANA.

El otro día leía una entrevista de un joven escritor llamado Luis Enrique Duarte, en la que hablaba de la novela que acababa de publicar.

No decía nada que no conozcamos quienes nos dedicamos a esto de las letras; rechazos de agentes, editoriales, plantearse autoeditar… bla, bla, bla.

Lo de siempre.

Pero casi al final de la entrevista una aseveración llamó mi atención:

“…escribir una novela no es fácil porque no se trata de poner todo lo que a uno le de la gana”.

¿Qué hay que poner entonces?

Ya sabemos que escribir no es sencillo, hasta ahí de acuerdo, pero si no puedes escribir lo que tú quieres,

¿Para qué escribes?

Esto me hizo recordar otra conversación con una persona, muy vinculada al mundo editorial, en la que hablábamos de los condicionantes que a día de hoy se imponen en el mundo de la publicación.

Decía:

“A día de hoy es muy complicado que publiquen una novela escrita en presente, porque es muy difícil de entender en ocasiones para el público. Pasa lo mismo con los narradores en segunda persona o los narratarios.”

Y tenía razón.

La gran mayoría de las novelas que se comercializan hoy día, están escritas en pasado, con un narrador en tercera persona, con frases cortas, sin muchas descripciones, que permiten al lector ir rápido en la vorágine de vida en la que nos movemos.

Vamos tan rápido que un acto tan íntimo como leer, se hace de cualquier manera, corriendo, sin entender lo que leemos, eso cuando lo hacemos.

¿Esto es malo?

No es ni malo ni bueno, es una realidad, a la que te puedes ajustar o no. Si no lo haces ya sabes con lo que te toca lidiar. Si lo haces estarás faltando en muchas ocasiones a aquello por lo que te pusiste a escribir hace un tiempo: decir las cosas como tú quieres decirlas.

Yo empecé a escribir por necesidad. Por necesidad de contar lo que tengo dentro y por hacerlo, además, de una determinada manera.

¿Escribir es un arte?

Sí. Pero también es una forma de comunicación. Transmitir un mensaje al público a través de un canal. Si la forma de hacerlo no te identifica, más tarde o más temprano, acabarás por sentirte un extraño, por estar confuso, y tus historias, tus personajes, tus tramas, serán exactamente igual que tú: confusas.

¿Qué te puede enseñar el cine?

De cuando en cuando, me gusta ponerme delante de la pantalla y disfrutar de alguna película que habla de la profesión de escritor. He visto varias, y se narran distintas peripecias tratando de explicar cómo es la vida de una persona que se dedica a esto de la creación de historias.

El otro día volví a ver “El ladrón de palabras”.

Me gustó.

Pero con independencia de mis gustos cinematográficos, que no es lo más importante, destaco una de las escenas en la que uno de los personajes (encarnado por Bradley Cooper) que ha dejado todo en la vida por su sueño de ser escritor, es llamado por uno de los agentes más importantes de Nueva York.

Este (intentaré no hacer más spoilers) le dice que su obra es técnicamente perfecta, pero que sin embargo no tiene “alma”.

Esto me viene al pelo de lo que quiero transmitir en esta entrada.

¿Cuál es tu voz? ¿Cuál es tu estilo?

Es lo primero que debes saber después de preguntarte qué quieres contar.

Puedes tener una obra perfecta desde el punto de vista técnico, que no repita palabras en los párrafos, que no cometa los errores de uso de adverbios terminados en –mente, el abuso de los gerundios, y los párrafos largos con la proliferación de frases subordinadas (ya te habrás dado cuenta que es uno de mis muchos “errores”).

Puedes tener todo eso de lo que hablamos y no tener “alma”, no trasmitir, no hacer llegar el mensaje al lector de la manera que quieres. No ser tú.

¿Cómo lo hacemos?

Este es el verdadero “arte”. La verdadera fórmula de la creatividad y de valoración de una obra.

La mayor parte de las propuestas literarias de hoy en día, se diferencian en más bien poco. Tienen un patrón. Y lo tienen porque se ha dicho y repetido hasta la saciedad lo que debe contener una novela para convertirse en “best seller”. Porque, supuestamente, eso es lo que quiere el público.

Yo no estoy tan de acuerdo. Yo creo que las personas son inteligentes, pero es cierto que en este mundo de hoy en día, en el que no nos paramos ni a leer la sinopsis de una novela, la inducción por parte de la industria al consumo de determinadas obras facilita el mismo.

Y en cierta manera es normal. Ese es su negocio y no se les puede culpar por ello.

Pero tú si puedes elegir qué quieres hacer y cómo lo vas a hacer.

¿Qué pasaría si hubiera otras propuestas diferentes a las que marcan los grandes grupos? 

¿Se preocuparían autores como Bukowski, Bulgakov, Wolf o Eco, por lo que quiere leer la gente?

¿Te imaginas a este señor, Walt Whitman, pensando qué versos debería escribir para vender más libros? Yo creo que se la sudaba un poco ese pensamiento.

UNA PROPUESTA DIFERENTE.

En este sentido, Félix Chacón, del que te he hablado en alguna otra ocasión, ganó el premio Bubok de novela de 2016 con una apuesta completamente diferente a lo que había en el mercado:

Una novela que hilaba a través de relatos, aparentemente individuales, autoconclusivos y sin nexo de unión, una historia. Todos narrados en segunda persona.

¡Toma! Ahora vas y lo cascas.

De esto se trata, de hacer cosas diferentes a la hora de contar las cosas.   

Uno de los blogs que leo con frecuencia, es el de Isaac Belmar. Se llama hojaenblanco y si por algo se caracteriza es por hablar muy clarito.

Isaac es escritor, como yo, y el día 18 de enero me sorprendió con una entrada que titulaba “Si quieres escribir bien, ignora a todo el mundo”. En ella expone los motivos que le llevan a decir lo que dice (y que yo no te voy a destripar aquí) en el título.

Si bien comparto la practica totalidad del artículo, hay un punto en el que no termino de estar del todo de acuerdo: el de buscar un trabajo aparte.

Entiendo los motivos que le llevan a decirlo, y seguramente tenga razón, pero yo soy de los que piensan que si quieres algo, tienes que volcarte en ello e intentarlo con todas tus fuerzas. Luego, si por algún motivo la cosa no va bien, tendrás tiempo de volver al mercado de trabajo “nutricional”.

Pero me quedo sobre todo con una pregunta que formula:

¿Para qué lo haces? ¿Para qué escribes?

A la que yo, en mi punto picajoso y toca narices de siempre, añadiría ¿Por qué escribes?

Yo lo hago porque me hace feliz. Soy muy feliz haciendo lo que hago, por eso lo hago. Y lo hago para compartir mi felicidad con los demás. Para comunicarme contigo, para que me leas.

Esos son mis motivos.

Obviamente sería estúpido si no supiera que hay que ganarse la vida de alguna manera. Claro que sí. Pero si tu motivación es escribir para crear un súper ventas con el que forrarte y retirarte a una isla desierta, creo que vas mal encaminado.

¡Oye, puedes probar! Pero no te auguro muy buen futuro.

Y aquí tengo que regresar a Isaac con su correo en mi bandeja de entrada del miércoles pasado, en el que su nueva entrada rezaba tal que así:

“Hemos perdido el norte con la escritura”

En la que habla del caso del escritor Frank Herbert y su novela “Dune”. No tiene desperdicio y te recomiendo su lectura de manera atenta.

Yo añadiría al acertado título de Isaac, que además del norte, hemos perdido el sentido, el espíritu, la motivación que nos lleva a los escritores a escribir una obra, a crear arte.

Sí, que no nos dé miedo llamarnos artistas. Lo somos, no pasa nada por decirlo. No hay nada de qué avergonzarse.

Veo muchos escritores de cierta edad, eruditos, sesudos, que han vendido mucho, que en algunas entrevistas contestan cosas como que ellos “huyen de considerarse escritores, por ser esta una palabra muy gruesa”.

Yo debo tener el ego por las nubes, porque sí me considero escritor y no tengo una cuenta de resultados como las suyas.

Con todas estas reflexiones no quiero llamar tu atención sobre la falta de necesidad de formación en el trayecto del escritor, al contrario. Debes formarte, todos los días, siempre. No dejes de hacerlo. No dejes de leer a aquellos y aquellas que lo hacen mejor que tú para aprender.

¿Por qué?

·      Para comprender qué es una novela. (A lo mejor piensas que lo sabes, pero cuando comienzas a estudiarlo en profundidad te das cuenta que no tienes ni idea)

·      Para comprender cómo es la estructura de una novela.

·      Conocer de primera mano qué contiene una novela.

·      Saber cómo construir las partes de esa novela.

·      Desarrollar y crear personajes creíbles que den vida a tus historias.

·      Dominar las técnicas que permitan emocionar a tus lectores.

·      Aprender a manejar las pausas, los silencios, los flujos de conciencia, los monólogos, el ritmo, la acción, la tensión narrativa, la ruta narrativa…

Uno de los primeros consejos que daba el gran Asimov para no dejar de escribir era:

Nunca dejes de aprender. Nunca des nada por hecho, incluso tras terminar tu formación. Sigue auto formándote. Lee mucho.

Si él lo dice, yo no tengo más que añadir.

¿Te imaginas escribiendo en una como esta? El sonido de las teclas, el carril llegando hasta el final… tiene algo de magia y de misterio al tiempo. Algo que atrapa. ¿No?

¿Es normal perder el norte en algún momento?

Es completamente normal porque:

1.   Para escribir en un blog se debe saber copywriting

2.   Debes tener en cuenta que si creas una entrada para google, habrás de hacer un buen SEO que te posicione.

3.   Las frases deben ser contundentes, cortas, emocionales, que le lleguen directamente al corazón al lector.

4.   Debes mostrar, no narrar.

5.   Las largas descripciones son aburridas, el lector desconecta y abandona el libro.

6.   Si la primera frase de una novela no engancha a un lector, lo dejará, olvídate.

Y así, suma y sigue… podría tirarme un libro entero con la cantidad de consejos que damos en la red (incluido yo, seguro) sobre cómo se debe escribir para hacer las cosas bien.

Lo cierto es que hay una serie de reglas dentro de la literatura, sí es cierto. Pero no hay una sola manera de hacer las cosas bien. No hay una fórmula magistral que te pueda acercar al éxito rotundo. Fundamentalmente porque el mayor éxito, reside en ser capaz de terminar tu obra y ponerla a disposición de tus lectores.

Si algo he aprendido en este tiempo, desde que decidí dedicarme a lo que me apasiona, es que debes hablar con tu propia voz, ser tú, decir las cosas que tienes dentro con la mayor honestidad posible.

¿Lo demás?

Lo demás vendrá cuando tenga que venir. Pero nada podrá nunca asemejarse a la sensación que se apodera de ti al poner el último punto en tu novela.

¡Piénsalo!

¿Cuáles son tus razones? ¿Por qué escribes?

Me encantaría que me dejaras un comentario y pudiéramos debatirlo. Es completamente gratis. ;P

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
6 Comentarios
  • Nicholas Avedon
    Publicado a las 10:13h, 03 Febrero Responder

    Hola!

    Soy de esos que opinan que para poder escribir lo que realmente quieres, con todas las consecuencias, has de buscarte otro trabajo que te pague los garbanzos de cada dia. Pero oye, sólo es mi vision del mundo, a mi me gusta escribir con frases cortas, sin grandes descripciones, y no lo hago por que crea que es como funciona un best seller 😉

    Suerte con el blog, tiene una pintaza estupenda! 🙂

    • JC Sanchez
      Publicado a las 14:37h, 03 Febrero Responder

      Hola, Nicholas!
      Sé bienvenido a esta casa. ;P
      Desde luego la seguridad que comporta el hecho de tener una nómina detrás, que te permite poder emplear tiempo y recursos en tus escritos, hace que de alguna manera puedas tomártelo de otra manera. Es muy lícito. Pero por otra parte, creo que comporta el handicap de no poder dedicar todo el tiempo que quieres a tus procesos creativos, y con eso la posibilidad de diluirte en el tiempo con tus novelas.
      Bueno, al menos a mi me ha pasado esto. Pero entiendo que no a todo el mundo le sucede. El propio Ken Liu, escribe cuando y vuelve del trabajo en el metro. ¿Quién soy yo para juzgarlo? ;P
      En cuanto a lo que dices de tu forma de escribir, a eso me refiero precisamente a ser capaz de identificar cuál es nuestro estilo, sin necesidad de que las modas nos vengan a indicar cómo debemos hacerlo. Porque realmente nosotros podemos cambiar tendencias en la gente si nuestra historia, y la forma de narrarla, es buena.
      Me alegra que te guste el blog. Muchas gracias por comentar.
      Pasa cuando quieras 😉
      Saludos.

  • Luis Imaz
    Publicado a las 15:39h, 04 Febrero Responder

    Hola J.C., en mi opinión depende mucho del sector editorial y del sello que te publique. El libro es un bien de consumo que se moldea con las modas y las costumbres de los lectores, luego están las obras de arte de la literatura.
    Todo depende de qué quieres escribir, ¿libros vendibles o libros que pasen a la posteridad?
    Si quieres vender, tendrás que amoldarte a lo que busque el mercado que, tal y como va, prefiere esas frases cortas tipo twit, porque es a lo que están acostumbrados los más. Mucha gente no está acostumbrada a los periodos narrativos largos porque se pierden en la idea. Ojo, no digo que sean peores lectores, pero no están acostumbrados y por eso no van a disfrutar igual de una novela de principios del XX.
    Así que las editoriales buscan ese ritmo rápido, pero que tampoco quiere decir que sea lo mejor para ganar un premio…
    En conclusión, yo también escribiré como me dé la gana 😉
    Tienes un blog recurioso.

    • JC Sanchez
      Publicado a las 08:53h, 06 Febrero Responder

      Muy buenas, Luis. Sé bienvenido.
      Estoy de acuerdo con la reflexión que haces al comienzo de tu comentario. Es cierto que depende mucho de lo que quieras escribir, y ese precisamente es el sentido de esta entrada; ser conscientes de lo que queremos escribir para pasar al cómo. No creo que debamos centrarnos en qué demanda una determinada editorial o empresa cuando estamos inmersos en el proceso de creación. En mi opinión debemos escribir y posteriormente ya buscaremos cual será la mejor opción de publicación de aquello que hemos escrito.
      Estando de acuerdo también con lo que refieres al respecto del mercado, te diré que las tendencias del mismo también las cambiamos nosotros. Sin más te voy a poner un ejemplo muy gráfico: cuando Steve Jobs creó Apple, e hizo de su iPhone la bandera de la compañía estableció una máxima: crear una necesidad en la gente, que no sabía que tenía.
      Pues con la literatura considero que podemos hacer tres cuartos de lo mismo, pero en este caso llevando a las personas algo mucho mejor para ellas mismas, y con ello para la sociedad. Una persona leída, formada, educada y con cierta capacidad de crítica es una persona mejor, una persona mejor genera una sociedad mejor. Es por tanto, bajo mi punto de vista, algo muy necesario.
      Me alegro que vayas a escribir como quieras ;P Ese es el punto.
      Gracias por tu comentario y por tus palabras. No seguimos viendo en las siguientes entradas.
      Bienvenido.

  • Nicholas Avedon
    Publicado a las 22:15h, 07 Marzo Responder

    He releído el post y me ha encantado el comentario de “A Walt Whitman se la sudaria” xDDD

    • JC Sanchez
      Publicado a las 08:40h, 08 Marzo Responder

      Hola Nicholas.
      Es que estoy completamente convencido de que pasaría de todas estas cuestiones en las que estamos inmersos muchos de nosotros hoy en día. Escribiría y punto. Lo que tuviera que venir después, pues eso ya es otra cuestión. A veces, hacer un ejercicio de libertad creativo de ese estilo viene bastante bien como liberación. ;P
      Gracias por pasarte y comentar.

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]