RITMO NARRATIVO: HAZ QUE TUS PERSONAJES CANTEN Y BAILEN COMO EN LA, LA, LAND.

No he podido evitar la referencia en el título a la película. Soy de los que sí le gustó, aunque no vaya a revolucionar el género musical, por supuesto. 

Pero tranquilo, no te voy a explicar cómo escribir un musical, al menos hoy no. Te voy a hablar de ritmo narrativo y de su importancia en una novela. 

El otro día, trasteando por las redes sociales (todos tenemos ese momento recreo, qué le vamos a hacer) me encontré con una entrada que decía más o menos esto:

“Casi 200 páginas, estoy a mitad de la novela, y no ha pasado NADA”.

Esto es un problema, y de los gordos.

¿Qué errores solemos cometer cuando estamos empezando a escribir?

Este es uno de los principales errores que solemos cometer, cuando estamos empezando a escribir:

Contamos, contamos, contamos… en una sucesión interminable de palabras buscando un tremendo contenido efectista, pero que en realidad no hace que suceda absolutamente NADA.

La mayor parte de los lectores dejarán esa novela a las primeras de cambio.

Puedes estar contento si solo la dejan en la estantería y no la tiran directamente a la basura. 

Si pongo el ejemplo del Ulises de Joyce, mucha gente se tirará sobre mi como si acabara de decir una auténtica herejía. (Algunos de ellos probablemente por seguir a la masa, porque en realidad no se lo han leído) Pero si lo has hecho, convendrás conmigo que es una novela en la que ocurren más bien pocas cosas, o incluso nada.

Se ha quedado triste de esperar a que vuelvan a sentarse sobre él.

¿Cómo podemos solucionar esto?

Bueno, la primera respuesta que se me viene a la cabeza es:

Haz que ocurran cosas.

Ya, ya, esto es evidente. Pero ¿Cómo se hace?

Fundamentalmente a través de las acciones.

Los personajes tienen que hacer cosas. Las historias son una reflejo de la vida, y en el día a día no me imagino a nadie parado en su casa a lo largo de los meses sin hacer absolutamente nada.

Pues partiendo de esa base, pones a tus personajes a tomar decisiones, realizar acciones y asumir las consecuencias de las mismas.

¿Por qué?

Porque todo eso será lo que consiga hacer que tu historia avance.

1.     Provocará respuestas en los personajes.

2.     Hará que cambien y se produzcan evoluciones en los mismos.

3.     Las consecuencias de las acciones realizadas provocarán una reacción.

4.     Determinará por dónde se va a desarrollar tu historia.

Un ejemplo:

Tenemos dos personajes. Son muy jóvenes, no han terminado sus estudios aún. Uno es un chico, y el otro una chica. Están en un apartamento pequeño y desordenado, él está apoyado en una pared y ella sentada en un viejo sillón. Se han quedado embarazados.

A partir de aquí pasarán cosas que determinarán las respuestas que estos personajes van a tomar. Unas se concatenarán a otras de manera sucesiva para hacer avanzar la acción de la trama.

Cómo calcular el ritmo de tu novela.

Hay una fórmula que determina cómo es el ritmo de tu historia. Se presenta tal que así:

Cómo calculas el ritmo de tus escritos? Si tomas como referencia esta fórmula, será más sencillo

Sería igual a la división del número de páginas de tu novela entre el número de escenas que aparecen en esas páginas.

A más escenas, mayor ritmo (supuestamente, ya hemos hablado de que tienen que pasar cosas en las mismas).

No quiero dejar pasar la oportunidad tampoco de comentar, que las acciones también pueden hacer avanzar la acción con las descripciones, aunque no es el objeto de esta entrada y te lo comentaré en otra ocasión.

Para mantener el ritmo, o aumentarlo, o disminuirlo, debes tomar como referencia la relación que hay entre las distintas escenas que estás narrando.

Si no hay relación entre la que acabas de escribir y la siguiente, el ritmo se romperá un poco. Le darás un respiro al lector, y también jugarás con un elemento importante que es el factor sorpresa. 

Pero cuidado con abusar de ello, porque también puede que el lector se vaya por completo de la historia y lo pierdas. 

Niña cabreada ante tu enésimo punto de giro inconexo con las acciones anteriores.

Pero eso no debe obstar a que tengan una cierta causa-efecto. Es decir, que a lo largo de la narración tengan relación unas con otras en la resolución de los distintos conflictos que planteas.

Una queja que exponía un amigo con el que comentaba esta cuestión hace un tiempo, nos llevaba hasta un ejemplo práctico que quiero traerte hoy.

Este ejemplo no era otro que el de la película de Antonio Banderas, Altamira.

¿Cuál era el problema?

Que es lenta. Que no desarrolla en profundidad las distintas acciones que plantea sobre la mesa. Y que además, tiene el hándicap de narrar unos hechos que la mayoría de nosotros ya conocemos.

No voy a hacer spoiler de la película, pero sirve perfectamente para ilustrar lo dicho hasta ahora. Así que ya sabes, si quieres saber lo que es una acción lenta, o que no pasen muchas cosas en una narración, a verla.

¿Qué elementos afectan de manera directa en el ritmo narrativo?

Antes hemos estado hablando de ello pero te los listo aquí de manera rápida:

·      Descripciones: Hay quien comenta que hay que huir de ellas porque enlentecen muchísimo y generan aburrimiento en el lector. Yo creo que no, que es necesario, porque genera ambientación, y si no la tienes, va a ser muy complicado crear la atmósfera necesaria para que tu lector se vea inmerso en tu obra. Además, considero que se puede hacer avanzar la acción a través de las descripciones.

·      Diálogo: Fundamental para hacer avanzar la acción. Qué nos cuentan, qué piensa cada personaje al respecto, qué hacen, qué piensan hacer… Un buen truco, es compensar en tu obra este aspecto con el anterior. Así tendrás el equilibrio perfecto.

·      Analepsis: Jugamos con la línea temporal de la acción. La acción lleva una línea en el tiempo que nosotros rompemos para que el lector pueda entender determinados comportamientos de los personajes. Con ella, incluso, podemos llegar a paralizar la acción. Dentro de ella podríamos hablar de elementos como los flash forwards, flash backs, ensoñaciones, retrospecciones, o inicios de relato en media res. Por poner algunos ejemplos.

·      Elipsis:  La omisión de determinados detalles que no son necesarios para hacer avanzar la acción y que, si los contásemos, retrasarían demasiado el ritmo de la misma.

Cuando hablo de acciones, no me refiero solo a hacer cosas. También debes tener en cuenta que cuentas cosas de los personajes al no hacer. Me explico:

Lo que dicen, y lo que no dicen. Lo que no hacen y lo que hacen, dan información al lector sobre las intenciones de los mismos.

Esto lo puedes llevar adelante con los diálogos, cierto, pero también lo puedes realizar a través de la presentación de los personajes en su relación con el entorno que les rodea.

A la hora de planificar las acciones que se van a desarrollar en una escena determinada, hay que preguntarse previamente quien va a hacer esa acción y por qué.

¿Qué objetivo persigues con esa acción?

Son preguntas necesarias para que haya coherencia en el discurso y sobre todo no se pierda ritmo. Tendrán una coherencia con las acciones anteriores.

De manera rápida te apunto algunos tipos de acciones que puedes usar:

1.     Fuertes/Débiles

2.     Inmediatas/Diferidas

3.     Obligadas/Elegidas

4.     Meditadas/Espontáneas

En otra entrada, te hablaré más en profundidad de las acciones, sus tipos y la forma de ordenarlas en un relato.

Me gustaría saber tu opinión con respecto al ritmo narrativo ¿me dejas un comentario?

Y si piensas que tiene esta entrada tiene el flow suficiente, el swing necesario, a lo mejor quieres compartirla en tus redes con otros amigos para contagiarles ;P.

Gracias de antemano.

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
2 Comentarios
  • Aliena
    Publicado a las 20:55h, 12 Febrero Responder

    Desde el punto de vista de una sencilla lectora esta puede ser la clave que hace que una novela te enganche o no. No suelo dejar los libros sin terminar, pero reconozco que en ocasiones sigo pasando páginas y páginas con la esperanza de que pase algo y lo que sucede es que tristemente dejo de leerlo…Creo que con estos sencillos consejos puedes ayudar a que muchos escritores que están comenzando no olviden darles a sus personajes acciones que hagan que el argumento resulte apasionante.

    • JC Sanchez
      Publicado a las 08:23h, 13 Febrero Responder

      Bienvenida al blog, Aliena.
      Creo que das con la clave al decir, que las acciones de los personajes son las que determinan que no dejemos aparcados los libros (entre otras). A quienes somos lectores, nos cuesta un mundo tener que dejar un libro a medias. Tengo la sensación de que siempre esperamos que a la vuelta de la página mejore. Lo cierto es que como escritores, debemos tener en cuenta una cuestión: si puedes enganchar al lector en la primera página genial, si puede ser en el primer párrafo mejor que mejor. Y si ya eres capaz de hacerlo con la primera frase, habrás conseguido el objetivo. Pero, ahora bien, no te olvides de seguir haciéndolo en cada página.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Vuelve cuando quieras ;P

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]