¿QUIERES TENER LECTORES FIELES? ENCUENTRA TU VOZ NARRATIVA PROPIA.

¿Qué tal lo llevas? ¿Has hecho las maletas? ¿Te has marchado y estás leyéndome desde tu destino vacacional? ¿Te quedas guardando la ciudad como yo?

Sí, amigo. Algunos tenemos que trabajar. Pero no te preocupes porque estaremos más tranquilos. Aún y así, habrá que hacer una pequeña escapada a ver cómo sigue el mar y ponerlo todo en su lugar ;P

¿Cómo tienes la voz?

No hagas gárgaras, tranquilo. Ni te pongas firme que no pienso pedirte que cambies mientras me doy la vuelta en un sillón después de darle un golpe a un pulsador rojo. Yo te quiero en mi equipo, sí, pero de otra manera.

Me refiero a tu voz como escritor.

Hay un programa de TV que se dedica a elegir concursantes por parte de tres profesionales sentados en sillones que se giran al oírles. Es parecido lo que voy a contarte, pero no es lo mismo.

Cuando me documentaba al respecto de este tema, he podido comprobar que hay mucha confusión entre la voz o el estilo propio del escritor y la voz narrativa. Y es que no es lo mismo.

Recuerdo que la primera vez que me plantee esto, con esta denominación, fue tras leer un poco más sobre la biografia de Franck McCourt, autor entre otras novelas de la famosa y multipremiada “Las cenizas de Ángela”.

¿Qué decía el bueno de Franck?

Pues venía a decir poco más o menos que tardó en encontrar su propia voz como escritor. Tardó mucho.

En una nota de su editora reconoce que el escritor a pesar de que estuvo treinta años impartiendo clases de escritura creativa en un instituto, no fue hasta su jubilación cuando encontró su propia voz como autor. Una voz directa, honesta y natural. Un hombre que tomaba notas en un cuaderno durante años y años pero que no era capaz de encontrar la mejor manera de contar la historia que quería contar.

Lo hizo a la edad de sesenta y cinco años. No debe ser tan fácil ¿no?

Con esto lo que quiero es señalar que no tiene nada que ver el narrador de tu historia con la voz que tú tienes como escritor.

Centrémonos.

¿El narrador eres tú?

Sí y no. Como todo lo que escribes.

No eres tú. El narrador es un personaje más que tienes que elegir con especial cuidado entre todos los que hay, para poder llevar la historia hacia dónde quieres que quieres.

Te haré un apunte. Una cosa es ser autor, y otra escritor. Autor es la consecuencia directa de ser escritor. Y hay un escritor diferente para cada obra que escribes. 

¿Por qué?

Pues porque las cosas que te pasan en la vida te afectan, te hacen dar pasos hacia delante, evolucionar. Por eso aún siendo el mismo autor para cada novela, cada novela tiene un escritor diferente. 

La segunda voz que tiene la obra es la del narrador. 

Hay un tipo de narrador para cada historia. Un desarrollo de ese narrador para cada novela, cada relato… y forma parte de tu trabajo estudiar cual es el más apropiado.

Pero no voy a hablar aquí de eso. Ya lo haré en otra ocasión y te traeré los tipos de narrador que hay y cuales son los mejores momentos para utilizarlos.

Pero no hoy.

Cuando hablo de la voz del escritor, me refiero a otras cosas:

·      Ritmo

·      Frases subordinadas o simples (este punto va ligado al anterior)

·      Uso de las signos de puntuación.

·      Qué tipo de lenguaje utilizas.

·      En qué genero te encuentras más cómodo. Cual de ellos sale con más fluidez.

En general son cuestiones que hacen que tu forma de escribir sea particular, propia. Igual que una voz. Puede parecerse a otras, grave, aguda, más engolada, más fina… pero los matices del timbre de la misma te pertenecen y hacen que seas único por ello.

Bien, pues a la hora de escribir es exactamente igual.

Parece que le persigo, pero te prometo que no es así. Igual que la semana pasada en esta entrada, te recomendaba las entradas del blog de Isaac Belmar, hoy tengo que recomendarte esta otra.

¿Por qué?

Pues porque además de muy buena, incorpora la carta de un premio Nobel a su editor hablando de las dificultades que le supone el trabajo de los profesionales de la corrección editorial a su original voz.

Esto nos da una idea de la línea que debe seguirse para conseguir tener una original forma de escribir.

Ahora voy a romper una lanza en pro de los trabajadores de las editoriales:

·      Editores

·      Correctores

·      Maquetadores

·      Etc…

De todos en general porque me dejo algunos que no quisiera obviar en este punto, pero saben quienes son. Me voy a dirigir a ellos directamente, perdona que me giro un segundo, no te doy la espalda es que sino no me ven:

Hacéis una labor estupenda. Sin vosotros, muchas de las obras que vuestras empresas publican, serían auténticos bodrios infumables (entre ellos a lo mejor, algún día, alguna mía). Aguantáis las propuestas que presentamos cuando a vosotros, que conocéis el mercado mejor que nosotros, no os parecen ni medio normales. Pero debéis entender una cosa también, el nombre que figura en la portada es el del autor. Es el máximo responsable final delante del público de lo que sale en esas páginas, se le juzgará a él por ello, no a vosotros. Es importante que no nos convirtáis en meras copias de cinta de producción en función de los intereses demandados por las modas emergidas de las ferias internacionales del libro. Cada uno, es como es.

Muchas gracias por vuestra paciencia y saber hacer. Continuad como hasta ahora y perdonad cualquiera de nuestras idas de olla, que son muchas y variadas. En el fondo ya sabéis que los escritores tenemos un ego superlativo y un carácter inaguantable.

¿DÓNDE ESTÁN LAS DIFERENCIAS ENTRE ESCRITORES? 

Y después de esto, decirte a ti lector que de las últimas novelas que he leído, con independencia de la trama que se contaba (y no voy a dar títulos) es complicado saber distinguir una voz de otra, un estilo de otro, y una personalidad de otra. Parecen calcos.

Si no te diferencias de los demás con una voz propia y potente, te acabarán dejando de lado. Be different, be wild.

A mi eso no me gusta. Prefiero tener mi propia forma de decir las cosas. Y eso no significa que no sigamos ciertas reglas que marca la literatura o la forma de escribir una novela. Pero también quiero dejar claro, que la vanguardia siempre huyó de ese tipo de ideas, siempre quiso innovar, y no conozco a un autor que no quiera distinguirse de algo o de alguien.

Con el rollo de que todo está escrito, nos pasamos la vida haciendo copias de copias en argumentos, en tramas, en personajes, y ya incluso hasta en la forma de contarlo.

No quiero ser una vulgar copia de una copia. Aunque vilipendiado, quiero ser yo. Y contar las cosas como las cuento yo.

Quiero traerte también el post de Guille Jiménez, que con esto de estudiar psicología además de ser escritor y bloguero, el tío se marca unas entradas sobre aspectos relacionados con estas locuras de escribir realmente buenos.

En esta concretamente, hablaba de algo parecido a lo que yo te cuento hoy.

Hay un aspecto con el que no llego a estar del todo de acuerdo con él. Es la recomendación que hace de tratar de imitar a aquellos autores que te gustan.

Yo sí te recomiendo que los leas, que te quedes con aquellas cosas que te molan, y que verdaderamente te llenan como autor. Pero no que les copies. Porque se te notará. Luego más adelante, según seguí leyendo, entendí lo que quería decir Guille con esta frase.

Leer y escribir tanto, tanto, tanto que llegue un momento en el que lo tengas tan interiorizado que no necesites tener que preguntarte cual es tu estilo y tu signo de distinción como escritor.

Es cierto que los humanos aprendemos por imitación desde pequeños. Fíjate sino; aprendemos a escribir copiando lo que nos ponían en la pizarra o las copias en los cuadernos. Aprendíamos a leer, escuchando cómo nos leían e identificando las letras posteriormente después de que nos las señalaran en algún sitio y emitiesen el sonido que después repetíamos. Incluso de gatear pasamos a andar por imitación a la bipedestación.

Pero aún siendo lógico y real, también es muy claro que si lo llevamos al plano de escribir, y nos quedamos en imitar jamás tendremos algo único y diferente del resto y por lo tanto ¿para qué nos van a leer?

Seremos una burda y mera copia del original.

¿Cuál es la solución?

Bueno hay varias, pero Guille aporta algunas bastante buenas. Nos habla de potenciar la voz, una vez que la hayas encontrado.

Esto a simple vista puede parecer un poco ambiguo pero yo te recomendaría que le sumes cuestiones como innovar, hacer cosas que no te resultan fáciles, que te sacan de tu zona de confort, en las que te encuentras cómodo.

Si tus relatos son lineales, juega con la línea cronológica, comienza en “media res” por ejemplo. Juega con la psicología de tus personajes. Varía el ritmo de tus narraciones, si normalmente tienes un ritmo de narración alto, juega a hacerlo un poco más lento…

Sorprende a tus lectores. Es cierto que desde el punto de vista del marketing estaríamos contraviniendo algunos de los puntos clave del éxito: centrar a nuestro público objetivo con lo que hacemos.

Es verdad, pero eso nos puede convertir en un autómata que no para de repetir las mismas cosas en el mismo tono con distintos personajes y escenarios.

El lector no es tonto, acabará por darte la espalda y serás ese escritor que tenía mucha proyección pero quedó en nada.

Arriesga.

Yo comencé mi andadura en el mundo de la formación literaria, acudiendo a un taller de literatura fantástica, cuando no era uno de los géneros a los que me dedicaba ni a los que particularmente en ese momento tuviera más afinidad.

Creo que me vino muy bien. Para muchas cosas, pero sobre todo para darme cuenta que hay que salir de tu zona de confort en muchas ocasiones, y cuando eres escritor más, para crecer como profesional y exigirte. Porque tienes la obligación de darle a tus lectores siempre lo mejor de ti.

No se trata de presionarte, se trata de ser honesto y ofrecer en cada momento lo mejor que puedes ofrecer.

Por tanto, tu voz es aquella con la que te sientes cómodo para contar aquello que quieres contar, resultando creíble, honesto y natural.

Si eres artificioso o pretendes no ser tú, te pillarán y te aparcarán en una estantería como en la propia vida. Si mientes te pillan.

¿Qué es lo que te resulta más difícil a la hora de encontrar tu voz? Déjame un comentario y lo debatimos. A lo mejor hay alguna persona con la misma duda que tú y la podemos ayudar entre los dos.

Si te ha gustado, o te ha resultado útil me gustaría que lo compartieras, porque a lo mejor puede ayudarle a alguna otra persona también. Ya no solo para escribir sino en su propia vida. 

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
2 Comentarios
  • Guillermo Jiménez Cantón
    Publicado a las 13:00h, 09 Abril Responder

    Menos mal que leíste el artículo entero en vez de quedarte con eso de “¡hay que imitar a lo que nos gusta!” XD Buen artículo, reforzando lo que ya dije. La voz propia es muy importante y es lo que nos distingue de otros… ¿Qué tal llevas la tuya? ¿Pones tus propios consejos en práctica? Un saludo.

    • JC Sanchez
      Publicado a las 11:36h, 17 Abril Responder

      Hola, Guille.
      Desde luego era importante, siempre lo es, continuar leyendo hasta el final. Que a veces las cosas tienen truco ;P Estoy completamente de acuerdo contigo. La voz propia es fundamental porque en este mundo literario de hoy día, en el que el canon establecido por la industria (en muchos casos), o por el público, sobre lo que se debe hacer y lo que no (esto último mucha gente diría que es un error y yo creo que lo comparto porque lo que se debe hacer es escribir y experimentar, luego ya veremos lo que pasa).
      La mia va bien, haciendo acopio de todas estas cosas claro está, y al mismo tiempo aprendiendo otras muchas que me gustará compartir con vosotros desde estas líneas. He preferido calmar la ansiedad y las prisas por tenerla terminada y en la calle, por hacer las cosas bien (en la medida de lo posible) y ofrecer el mejor producto que pueda ofrecer (humildemente).
      Gracias por pasarte a comentar, y por tus palabras.
      Un abrazo.

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]