CHARLES BARNABY EN PARIS (CONTINUACION)

De nuevo, y tal y como os prometí regresa Charles Barnaby a este blog para seguir hablando de sus aventuras. Cada  jueves de manera puntual está aquí tal como decíamos el anterior.

Os pongo en antecedentes para que podais seguir el resto de la historia sin ningún problema. Si podes recordar Charles Barnaby llega a Paris por motivos de trabajo donde, de manera casual, se reencuentra con Lady Sarah Willogby, antigua amiga y co quien compartió en el pasado varios episodios.

En este momento, ambos llegan a una librería. Espero que os guste y que si es así, me digáis en los comentarios de abajo, en apenas dos segundos, no os tomará más tiempo, ¿por qué os ha gustado o por qué no? y si así ha sido, que lo compartas, y así más personas puedan compartir con vosotros aquello que que os ha hecho sentir.

Muchas gracias de antemano.

Condorcet1900

…Pude advertir como su mano estrechaba un poco más firme el brazo que la tendía en compañía. Su fuero interno había sufrido un duro revés en la respuesta, y sentía por vez primera lo airado de su pecho contra mi persona. En el camino tratamos de ponernos al día con cuestiones insustanciales de negocios que me obligaban en mis viajes, del día a día rutinario. Para nada la realidad del camino iniciado tiempo atrás en Londres.

También de su huida hacia el París de la cultura, la ciencia, la exposición universal, La Sorbonne. La posibilidad de estar cerca de los libros que tanto la apasionaban, y de poder escribir sus propias historias, en su incansable búsqueda de conocimiento y de cambio, en sí misma, en las personas, en el mundo conocido, y para eso el mejor sitio era Paris. Para eso y también para…olvidar.

La librería tenía una mezcla de olores a tinta, madera y piel. Un hombre mayor de aspecto gastado, serio y enjuto, observaba tras unos lentes nuestros movimientos entre los estantes atestados de libros hasta el techo.

Sarah preguntó por “Las flores del mal” de Charles Baudelaire, y el viejo contestó con una mueca de desagrado: “tras el primer estante no, al fondo de la tienda, en la sección P puede encontrarlo”.

  • Busco una edición concreta –inquirió Sarah.
  • Ese sátiro alborotador –continuó el librero- amante de putas, judías y negras. No sé como permito que en esta santa casa se pronuncie su nombre siquiera. En la P, de proscrito, puede encontrar lo que disponga de ese infáme. Aunque no entiendo como una señora como usted tiene interés en ese ser. Ni como su esposo le permite hacerlo –pronunció mientras me miraba duramente.

 Sarah abrió la boca para intervenir y cortar, probablemente, de raíz la insinuación llevada a cabo por el librero, pero me anticipé a tal acción dando dos palmadas sobre la mano que rodeaba mi brazo de manera sutil e imperceptibles a los ojos del viejo.

  • Querida, este buen hombre tiene toda la razón. Aunque se le considere como la expresión del romanticismo francés de los últimos tiempos, a pesar de su “L’Art romantique”, “Los paraísos artificiales” el “Spleen de París” o “Les fleurs du mal”. Ni siquiera aunque su obra haya inspirado a artistas como Delacroix, es propio…
  • No me hable de Delacroix –interrumpió el librero al tiempo que levantaba sobre su oreja la mano izquierda a modo de reproche.
  • Tiene razón buen señor – contesté rápido- pero mi esposa es joven, y altamente impresionable por las palabras que la acercan al amor verdadero que ve en nuestro matrimonio. Y a mí me mira con estos ojos tiernos, verdes, que… dígame usted si sería capaz de negarla algo.

El librero, bajó lentamente su mano ante mi alegato y el gesto de total asombro de Lady Sarah, que no conseguía dar crédito a lo que estaba sucediendo en esos momentos delante de sus ojos. Momentos después, estábamos al fondo de la librería riendo en silencio mientras comentábamos la escena ocurrida.

  • Habéis vuelto a reíros de mí, Sir Charles.
  • ¿Por qué decís eso? – contesté mientras sostenía de forma desinteresada un libro de Platón en las manos.
  • Dijisteis no conocer a Baudelaire.
  • En persona no –contesté.
  • No sé ni cómo os dirijo aún la palabra – pronunció cerrando un libro que hojeaba.

Avancé hacia ella y retrocedió su paso hasta que el estante no la permitía hacerlo más. Incliné mi cuerpo sobre su rostro hasta que pude sentir su aliento cálido, agitado y nervioso sobre mi bigote, su pecho abultandose al compás de los latidos rítmicos y acelerados de su corazón por el momento que vivíamos. Puso su mano izquierda sobre mi pecho y mirando mis ojos dijo tierna.

  • Ya no soy aquella niña a la que hurtabais sus confesiones más íntimas.
  • ¡Oh por dios, Sarah! Ha pasado un siglo de aquello. ¿No me digáis que aún…?
  • Y sin embargo, una mujer no olvida la primera vez que la hacen alcanzar el cielo con las manos, disfrutar del placer y la destrozan el corazón de manera cuasi simultánea. No entiendo porque tuvisteis que husmear entre mis cosas. Forman parte de mi intimidad. Mi diario, mis confesiones más privadas, mi ser más profundo. No os di permiso para hacerlo, no teníais derecho a profanar mi mundo de esa manera. – Dijo mientras una lágrima, sólo una, recorría sus pecas, y mi mente se trasladó a la residencia Willogby aquella tarde de té interminable del mes de junio tres años atrás.

No se cómo acabé en su habitación, huyendo de lo poco que me interesaba aquella conversación aburrida de sociedad y lo mucho que me interesaba aquel “dulce rubio” de pecas traviesas. La recordaba aún en mí.

No estaba, y esperando que hubiera entendido mi gesto cómplice, comencé a mirar sobre su tocador, distraído, esperando su llegada y pensando cómo la abordaría nada más la encontrase. Quizá esperar escondido tras la puerta y abordarla desde atrás como a ella le gustaba, sólo pensar en esa imagen aceleraba mi pecho y acrecentaba mi deseo.

¿Cómo podía ser que aquella chiquilla me turbase de esa forma? No era por supuesto la primera mujer joven que poseía, ni mucho menos que formaba en las lides de amar, y sin embargo, ella había conseguido de alguna manera conectar con cierta parte de mi yo más antiguo que la convertía en algo más que una amante sin ningún tipo de complicación.

Encontré un pequeño libro de hojas en blanco, con algunas anotaciones y fechas. Frases de amor perdido, discusiones familiares…hasta que llegué a un apartado que comenzaba con un:

 En la biblioteca…  

CONTINUARÁ…

795px-Furs_world-fair_1900

J.C. Sanchez

¿Te gustó? ¡Compártelo!

FacebookTwitterGoogleTumblrLinkedInPinterest

Posts Relaciondos

JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
4 Comentarios
  • Carol
    Publicado a las 14:57h, 20 Noviembre Responder

    Ay, por favor….me has dejado muy intrigada. Estaba tan absorta en la lectura que me pilló desprevenida el fin de esta entrega.
    A esperar al siguiente jueves 😉

    • Jose Carlos
      Publicado a las 06:09h, 21 Noviembre Responder

      En el fondo se trata un poco de eso no?

  • Magdalia
    Publicado a las 16:59h, 20 Abril Responder

    Tengo la sensación de seguir mis propios pasos pero a la inversa…
    Y sí, después de su paseo extraño, París en el mejor lugar para recuperar aquellos recuerdos… Ya se sabe que donde hay cenizas fuego hubo y, quién sabe, si rescoldos bajo aquellas.
    Un beso.
    Me las prometí bien hasta que ¡zasss! otro día será…

    • Jose Carlos
      Publicado a las 17:02h, 20 Abril Responder

      Todo continua siempre querida Magdalia, quien sabe…quien sabe? Sólo hay que continuar leyendo, seguir a este Charles que cuenta su vida con tanta naturalidad y entrega como la vive.
      Gracias por tu comentario. Un bs.

Publicar un comentario

¿QUIERES SOÑAR ENTRE HISTORIAS?
Suscríbete a mi blog y cada día viviras un mundo de emociones excitantes diseñadas para ti.
Su datos nunca seran compartidos con terceras partes.

Diez detalles más que os ayudarán a conocerme mejor:

[vc_row row_type="row" use_row_as_full_screen_section="no" type="full_width" angled_section="no" text_align="left" background_image_as_pattern="without_pattern" css_animation=""][vc_column]

Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]