DOS PASTORCILLOS: SALUSTIO Y GENEROSO (CONTINUACION)

En el día de ayer, dejamos a los dos pastores, Salustio y Generoso, preparándose para comer y en una animada conversación que se tornaba hasta filosófica. 

Hoy vamos a ver el desenlace de esta conversación en qué termina.

 

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Cuando el reluciente cordero

su disertación termina

han quedado los pastores

igual que antes de oírla,

y Generoso, que es amo,

uno de sus brazos estira

para agarrar al cordero

de su blanca pielecilla.

-Al Campano no le gustan

las historias que me cuentas,

dice a Salustio el amigo

acariciando a la cria,

que tiene sobre el regazo

dónde minutos antes comía.

Le suenan más las mentiras

de esos chismes que condenas

que los ladridos del Renco

cuando del rebaño se aleja.

-Pensaba que mis palabras

entre comida y comida

las tenías como ciertas,

que yo no digo mentiras,

que si los amores cuento

de Nemesio y la Florinda,

o los desmanes del médico

con Sor Maria en su finca,

son porque es viento del pueblo

que en todas las puertas golpea

y quien quiere las escucha

y quien no, no presta candela,

pues arde el fuego encendido

sin arrimar mucha leña.

-Ni compongo muros viejos

que derruidos se vean

para otros que en sus casas

del frío mi cuerpo proteja

ni escucho cuitas ajenas

con tanto empeño que luego,

las lenguas con las que largo

mi ropa aireen al viento,

que aunque poca muda tengo

la lavo y tiendo al sereno

donde nadie me la vea,

que pleitos son para necios.

¿Acaso comes tú Salustio

como antes lo hemos hecho

del trabajo que procuras

a quien compone esos versos?

-Miro bien con quien camino,

y sabes que soy del gremio

que antes que tú Generoso,

fui zagal con mis corderos.

Los dos pastores se miran

y miran luego al borrego,

que tranquilo ojos cierra

a rayos del sol venideros,

que brillante y caluroso

a primavera se llega

dando pasto a los rebaños

de una nación entera.

El joven bicho se viene

hasta dónde su madre le aguarda,

lo que a chillos reprobaba

no parece ser molestia,

han bastado dos caricias

y cuatro palabras buenas

para dar contento al público.

El zurrón en recios hombros reposa

y un silbido trocha empieza

poniendo fin al descanso.

El cordero está contento,

sus amos, más van estando,

que lo que fue corta espera

será Pascual en la mesa

de ofrenda en un Jueves Santo,

pues pocos días se restan

desde aquí en el calendario.

-Te veo el domingo en la iglesia

Generoso.

-¿Desde cuándo vas tu a salmos?

-Desde que en la plaza

sirven vino y risas en los vasos,

que no me gusta la copa

que pasa por muchas manos.

-Vendrán a misa los señores

con su hija, Doña Elvira,

servirán a tus recados.

Dijo el pastor entre risas.

-Esa historia emplea tiempo

que ahora no encuentro, aunque quiera,

pero prometo contarlo

ante más selecta audiencia,

que los amores de nobles

por pobres siempre se cuentan,

con mucha más alta gracia

que a la que sus puertas cierran.

-Problemas buscan problemas.

-No pongas penas, y espera,

que no mancilla el que ciertas

frases a la boca lleva,

y quien molesto se encuentre

que cierre filas y verjas

sobre sus propias verdades.

Que hombres hay que son zapatos

y otros que sirven de tierra,

pero todos van con lengua fina

y oído a intriga y entrega.

Así se marchan Salustio

y Generoso a sus tierras

cada uno por su lado,

con diferentes ideas,

uno mostrando la vida

de quien la gana en sus cuentas,

y otro viviendo la suya

sin mezclarse en las ajenas.

Bien, ahora llega el momento de preguntar…¿tu, eres más Salustio o Generoso? 😉

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]