EL CASO DE LA MUJER QUE TUVO QUE SER HOMBRE PARA PODER PUBLICAR:FERNAN CABALLERO

Me gusta traer a estas páginas escritores y escritoras valientes. Que aportaron mucho a nuestras letras y que dejaron perlas importantes para seguir sus pasos.

Este es el caso de la escritora que te traigo hoy: FERNAN CABALLERO.

¿Pero si Fernan es nombre de varón?

Cierto, ya veo que estás atento.

A tal punto se llegaba en el momento de la historia que le tocó vivir a CECILIA BÖHL DE FABER, que era como realmente se llamaba esta escritora española de origen suizo que nació a finales del siglo XVIII (1796).

La escritora Fernan Caballero

No nos pongamos estupendos, que en aquella época lo que vienen siendo las cámaras de 20 MPX pues como que no.

Nacer en el seno de una familia acomodada, con un padre bibliófilo que inculcó desde muy pequeña el amor por las letras a su hija, sin duda contribuyó y mucho a que la joven Cecilia decidiese dedicarse al mundo de la literatura.

No obstante pasa por ser la primera mujer que se dedicó de manera profesional a la literatura, cosa que no deja de chocar teniendo en cuenta que para hacerlo tuvo que usar un pseudónimo masculino.

Pero por otro lado, me quedo con el hecho más allá de la anécdota.

¿Cuál?

Pues que si algo te interesa y lo amas de verdad con fuerza, nada ni nadie podrán interponerse para que, al final, acabes por hacerlo.

Es cierto que ha quedado un poco melodramático y de perfil romántico, pero es la verdad. No creo que se pueda decir que esta mujer en pleno siglo XIX tuviera muchas facilidades, en plena época isabelina.

Su vida en general fue de lo más novelesco. Llegó a casarse hasta en tres ocasiones. No, no creas que… bueno cree lo que te de la gana. El caso es que se casó en tres ocasiones porque sus anteriores cónyuges fallecieron por enfermedad.

También tuvo varias relaciones con otros hombres sin llegar a pasar por el matrimonio. Y al mismo tiempo y por distintas razones visitó muchos lugares del mundo. El último viaje hubiera sido a tierras australianas con su último esposo, al que decidió finalmente no acompañar por cuestiones relacionadas con su intensa, en esos momentos, vida profesional literaria. 

Imagina que en aquella época viajar a las antípodas no era tan fácil como ahora. Bueno ahora tampoco lo es, que yo lo llevo intentando desde hace más de diez años y aún no lo he conseguido.

Esta azarosa vida amorosa, comportó de alguna manera que la relación con su madre no fuera todo lo fluida que le hubiera gustado.

¿Por qué?

El consabido conservadurismo e ideal católico de la época, por la cual la mujer no debía comportase de esa manera tan liberal. Y mucho menos una mujer de su posición. (Su familia casi siempre, la quiebra de la empresa de su padre estuvo a punto de llevarles a una mala situación, había tenido una buena posición social y económica).

La relación con su padre, pese a haber sido uno de sus mentores de pequeña para tener un gran amor por los libros, comienza a enturbiarse cuando le comenta la posibilidad de dedicarse al mundo de las letras como escritora. El temperamento misógino de su padre le lleva a rechazar de plano esta posibilidad y a decirle varias lindezas que más adelante te comentaré.

En este sentido, su madre la entiende mejor e incluso habrá un momento en que sea ella la que decida enviar varios de sus escritos a revistas y diarios para que se vean publicados, por supuesto siempre bajo pseudónimo. (Si claro, por supuesto, no fuera a ser que se enterara el mundo de que la mujer podía leer, escribir e incluso pensar ¡Que barbaridad! ¿Dónde vamos a ir a parar? La mujer pensando que insensatez. Alguno hoy día yo creo que no piensa muy distinto a esto.)

Te estarás preguntando en estos momentos por qué te cuento todo esto, cuando una de mis máximas en estas entradas es precisamente la idea de no contar nada de la biografía de los autores porque puedes disponer de ella en las redes y profundizar si es de tu interés.

Bien.

Pues el motivo no es otro que son las razones fundamentales que llevan a Cecilia a escribir, que la conforman como profesional y que de alguna manera la empujan a dedicarse al mundo de la escritura cuando en su segundo matrimonio, la enfermedad de su marido entonces, y las dificultades económicas la llevan a decidirse por aportar de alguna manera su granito de arena a la economía familiar.

¿Cómo hacerlo?

Pues con lo que mejor sabe hacer. Escribiendo.

Comienza a llevar a cabo colaboraciones con revistas como:

·      La Moda

·      La Ilustración (Madrid)

·      Álbum de las Bellas (Sevilla)

Y también en rotativos como:

·      La razón católica (no confundir con la actual La razón, también católica pero creo no la misma)

·      Pensamiento de Valencia

·      Semanario Pintoresco. (Madrid)

No voy a extenderme demasiado con su producción literaria porque es muy amplia, pero si que creo que es interesante que conozcas al menos algunas de sus primeras obras:

1.     La hija del Sol

2.     Cuadros de costumbres populares andaluzas.

3.     Lucas García

4.     Clemencia

Fernan-Caballero

Fíjate de su importancia que hasta un sello llegó a tener.

Anteriormente te comentaba que su padre, un reputado bibliófilo y empresario, no se lo puso nada fácil para poder dedicarse a la literatura por su condición de mujer. Según la propia autora declaraba en alguna de sus cartas llegó a hacer cosas como estas:

“Rompía los textos delante de mi cara, y me decía que no me dedicase a labores propias del sexo masculino”

En estos momentos estoy pensando en una amiga, una amiga escritora sí que tiene en su casa una situación no igual, pero si parecida. Una amiga joven, con mucho talento, que tiene como única válvula de escape en su vida las letras, las historias, sus mundos, su fantasía, sus libretas y su realidad paralela a esta que vivimos. Esa realidad que cuando no estamos bien, a nosotros nos hace muy felices y nos ayuda y conforta para ver la problemática que nos asiste con otros ojos.

Pues bien, ella también recibe lindezas parecidas de su entorno, un entorno las más de las veces hostil, porque en este país para muchos, escribir sigue siendo una soberana tontería y mucho más si lo hace una mujer.

Me dirijo a ti, amiga. Sí, a ti.

Cecilia no escuchó las voces de aquellos que no le aportaban absolutamente nada más que ruido, y no se creyó ni por un instante las lindezas de los que decían quererla más que nadie. Siguió adelante. Toma su ejemplo, si quieres.

De esa fe en su pluma, y lo que podía crear, salieron obras como:

1.     Lágrimas

2.     La estrella de Vandalia

3.     La Gaviota (considerada por muchos como su gran obra maestra)

Las tres están dentro del movimiento denominado como Costumbrismo Romántico español.

Es curioso también, bueno ahora que me leo, curioso no es pero es una manera de empezar un nuevo párrafo y generar interés en lo que te voy a contar qué le vamos a hacer trucos que utilizamos los escritores sin darnos cuenta siquiera. Como te decía antes de ponerme a divagar, es curioso que la mayor parte de su obra, vió la luz antes de cómo libro en formato de revista o periódico (buena analogía con los blogs y medios digitales que existen hoy en día) y publicó su ingente producción de relatos, cartas y recopilaciones de leyendas populares en medios como los que te he comentado anteriormente y otros como:

1.     El folletín (Málaga) (No pienses mal ni te sonrías por el palabro porque no es lo que te estás imaginando ahora mismo)

2.     El museo literario y el Ateneo (Sevilla)

3.     Revista de Ciencias, literatura y Arte

4.     La Cruzada

5.     La época

6.     El cristianismo

7.     La violeta

8.     La educanda

9.     El eco de Europa

10.   Los niños

11. …

Y después de estas credenciales que acabo de presentarte creo que es el mejor momento para pasar a desvelarte algunos de los consejos que nos dejó una mujer como ella.

Sin duda algunos te los he ido contando a lo largo de toda la entrada pero ahora te voy a dar los más específicos, los canela fina, los técnicos vamos:

1.     La novela debe unir lo útil y lo dulce. Que sirva para algo aunque a priori, no tengamos muy claro para qué. (Toma ya, toda una declaración de intenciones no me digas tú a mi. Lo que en un principio puede ser únicamente una crónica social de época, igual te sirve también para denunciar una determinada situación).

2.     El escritor debe acudir a épocas del pasado (sin recurrir demasiado a la novela histórica en sus escritos, es cierto que la tenía en una gran consideración. No obstante en su época es de lo que más se escribía al parecer) para dejar volar su imaginación y dar rienda suelta a la fantasía, inventar una realidad paralela y mantenerlo todo bajo un profundo halo de misterio (Pues yo te voy a decir una cosa y si no quieres no me lo tomes en cuenta, pero si esto no es una definición de ucronia, deberían ponerla en la RAE, pero ya mismo. No obstante si esta no te parece del todo correcta, igual de puedes dar una vuelta por esta otra que dio Alex G en su blog)

3.     Ser preciso en tiempo y espacio dentro de tu narración le concederá al lector una mayor cercanía con tu obra. Una sensación que le acabará transportando al interior de la misma haciéndole formar parte de un todo y fundirse con ella. (Esto ha quedado muy poético ¿no? Hay que tener en cuenta la época de la que hablamos, no es el siglo XXI, entiéndelo)

4.     Ayuda al lector con tus descripciones a hacerse una idea lo más fehaciente posible de tus personajes y lugares. Describe a las personas y las cosas con sumo detalle. (Este punto a día de hoy al parecer no triunfa. Todos los editores y personas del mundo del libro hablan que este aspecto es algo propio del siglo XIX que al lector actual le aburre y que antes de querer saber cómo es el lugar y el personaje que relata la novela, prefieren imaginar. Quizá el realismo se ha metido en nuestras cabezas a través del mundo del videojuego de tal manera que ya no le queda espacio para el libro. Puede ser. Aun así, a mi me gusta este punto).

Y no te voy a dar más la lata con consejos de una mujer que quiso ser hombre para todos, sin dejar de ser lo que era, una gran escritora. Pionera en muchos aspectos, tantos como para dejarnos lindezas en forma de frases como estas:

·     Se justo antes de ser generoso, se humano anes de ser justo Clic para tuitear

·     Mis críticas son ligeras y sin hiel porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura Clic para tuitear

Este último punto se lo dejo a los colegas que plenos de una envidia insana se escudan en el anonimato para dar reseñas negativas al trabajo de otros compañeros. Liberaros de esos miedos que os llevan a ser hostigados por la envidia malsana. Hacerla parte de vosotros y utilizarla para seguir creando, hurgando en vuestro interior en busca de buenas historias. No hagáis como Salieri, mirad como acabó el pobre. A fin de cuentas, tampoco hay tantos Mozart por el mundo, ¿no?

¿Te sirven estos consejos? ¿Cuáles de ellos ya sigues?

Si te apetece me puedes dejar un comentario y así darme la sensación de que no estoy tan sólo. Yo y la voz de mi cabeza te lo agradeceremos un montón.

¡Ah! Que dice la voz de mi cabeza que si quieres compartirlo en tus redes también nos ayudas a que más gente lo flipe con estas cosas raras que escribimos. ;P

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
3 Comentarios
  • Paula Koval
    Publicado a las 04:35h, 12 Mayo Responder

    Thank you so much for the background information about Fernan Caballero. In her time it was common for any assertive woman to take on a male alter ego if she wished to prosper. Silas Marner was really Mary Anne Evans and George Sand was definitely not a boy when she desired to make her place in the aristocratic scene of Central Europe.

    May I say that your technical advice for writers of a historical novel (or even a good micro) is most useful? It is as much common sense as keeping your matches in a plastic bag when you go camping or not feeding the bears.

    You contribute many tools and techniques for many levels of writers. Please accept my thanks for all that you do, J.C. Have a pleasant weekend.

    • JC Sanchez
      Publicado a las 07:51h, 12 Mayo Responder

      Hi Paula. Wellcome again. 😉 Now i’m going to continue answering your question on Spanish, right?
      Muchas gracias por comentar y pasarte de nuevo por mi casa Paula. Siempre es agradable comprobar como tu trabajo es valorado por quienes estáis al otro lado.
      Es muy gratificante observar que puede servir, tanto las experiencias de autores del pasado, como actuales, como las herramientas que pongo a vuestra disposición. En casi ningún caso os hablo de cosas que no haya probado yo, o que haya puesto en practica conmigo mismo (eso no sería bueno, creo yo ;P) por eso simplemente es mi experiencia. La que llevo acumulando durante estos años atrás y sobre todo desde el último año que estoy más dedicado de lleno al mundo de la literatura.
      Los ejemplos que mencionas también son muy buenos, gracias por traerlos. Les daré un vistazo por si podemos mencionarlos y traerlos a estas páginas en alguna ocasión.
      Un abrazo muy fuerte desde España.

  • Cecilia Böhl de Faber (diciembre 1796 – abril 1877) | Mujeres literatas
    Publicado a las 22:46h, 25 Diciembre Responder

    […] Fernán Caballero Fuente: JC Sánchez. Contador de historias […]

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]