HACIENDOLE EL AMOR A LA NOCHE

Portadora de magia, de misterios, guardiana de secretos y pasiones. La noche nos trae el mayor de los recogimientos, no sólo porque nos abraza con su abrazo de Morfeo y nos arropa cálida en nuestros sueños, sino porque nos permite hablar con nosotros mismos en una comunión perfecta de almas, dónde sin duda, no hay perturbaciones de ninguna clase. Dónde podemos estar tranquilos, a solas, nuestra mente, nuestro corazón y nuestros pensamientos retumbando en las paredes de la cabeza.

Buen momento para poder avanzar, para sonreír en la almohada, tumbados boca arriba o para girarnos en el interior de nuestra sabanas y danzar cómplices de la armonía de la suavidad de la noche, y hacerle el amor de manera apasionada.

Dónde nuestros sueños nos lleven, sin duda, sólo es cosa nuestra. Podemos utilizarlos para vivir más, disfrutar más, experimentar aquello que queremos poner en práctica luego una vez las luces del alba despunten en los cielos.

¿Qué te gustaría poner en practica a ti? ¿Si pudieras ser la noche, que harías?

Yo casi seguro que entraría por las ventanas de cada uno de vosotros a dejaros un verso en la almohada para que al despertar pudierais sonreír y empezar la mañana con alegría y fuerza renovada, con la ilusión de construir un mundo nuevo y mejor.

¿Me dejas unas palabras tú? Yo ya te he dejado un verso en la almohada 😉

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NOCHE

Escondiéndote en la luna

no se ahogan las estrellas

desprendidas del azul manto

que soportan las tiernas velas. 

Que la luz se hace testigo 

y refleja tu tristeza

embadurnada de armiño

en claves de tez morena. 

Mírame noche, 

prende mi mano serena,

perfúmala de azucena

y vistela de mi amor.

Noche, sal de la luna.

Besame de viento eterno

en cada poro entendido,

anegame de sentidos

al cobijo de esta bruma.

No me abandones al alba

rodando por otros mundos

que está mi cama extrañando

tus más ocultos arrullos.

No me sufras, magia arcana,

pincel de historias prohibidas,

baja a la tierra conmigo 

para ayudarme a escribirlas.

Y yo pararé el tiempo

en tu titilante sonrisa.

Mírame noche,

prende mi pluma discreta

hundela en tu tinta experta

y…

enloqueceme de amor. 

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
2 Comentarios
  • S.
    Publicado a las 07:56h, 19 diciembre Responder

    En el día, uno vive de puertas para fuera.
    En la noche, de puertas para adentro… y en esos mágicos momentos, la falta de luz nos hace viajar si se lo permitimos… si no lo hacemos, somos nuestra propia jaula…
    Bienvenida sea la noche a solas o en compañía…

    • Jose Carlos
      Publicado a las 19:22h, 19 diciembre Responder

      Mucha carga de razón en lo que dices amiga Susana. A mí además, me gusta verlo como que nosotros mismos somos esas puertas de las que hablas, y las abrimos o cerramos al exterior o interior a nuestra voluntad. Si las mantenemos cerradas estaremos ante nuestra jaula, si las abrimos podremos disfrutar de luz y magia.
      Un abrazo.

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