¿LA VENGANZA ESTÁ AL ALCANCE DE TODOS?

LA VENGANZA ES UN ESTADO MENTAL

 

  1. MIEDO

Del latín metus, temor.

En cualquiera de las dos acepciones que concede el diccionario, encajaría perfectamente la sensación que ahora mismo recorre el cuerpo desnudo, ensangrentado y tembloroso de Noé.

Angustia por un riesgo de daño real o imaginario.

Según lo que estaba experimentando en la parte trasera de la farmacia, no había riesgo de daño real, sino que ya era un hecho.

Lo imaginario quizá era lo que más le hacía sufrir. Sufrir al punto de haberse meado encima y haber recibido su castigo por ello. Sufrir por estar sintiendo como las tripas se le removían y el esfínter se aflojaba pidiendo a gritos un lugar dónde evacuar.

Sin embargo las descargas infligidas por el pequeño desfibrilador, aquel aparato salvavidas reconvertido en improvisado instrumento de tortura, le conminaban a luchar denodadamente contra sus instintos primarios entre gimoteos, mocos y lágrimas que escocían sobre las heridas de su piel.

Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Sin lugar a dudas, esa definición le iba que ni al pelo a su situación.

Nada más lejos de lo que imaginó que sucedería cuando los ojos de esa mujer se clavaron en los suyos de aquella manera tan intensa e inesperada.

Su verdugo reía disfrutando, saboreando su indefensión, la sensación de poder que provoca saberte por encima de alguien, comprender que no puede hacer absolutamente nada por evitar aquello que pretendes.

Noé lo sabía bien.

La boca ocupada por una pequeña pera de plástico, haciendo las veces de mordaza. Esas que tan bien conocía él.

Las manos atadas a la silla que debía haber servido para otros juegos según sus pensamientos.

Su secuestradora, de la que ni siquiera recordaba el nombre, reía delante suyo maquinando, hablando sola, loca, sin duda, sobre qué otra crueldad podía infligirle.

Desnuda sobre los zuecos blancos de trabajo lo miró, sonrió de forma malévola y lanzó un beso en la distancia, mientras le mostraba lo que llevaba escondido a la espalda.

La cara de pavor del hombre acompañó el grito ahogado al ver las tenazas y el pequeño bisturí metálico acercándose a su cuerpo.

escaparate de farmacia

foto de www.pixabay.com

  1. DUDA

Nuria miró a su hermana y asintió detrás del expositor publicitario que las protegía tras el escaparate.

—Es él, te lo había dicho. Cuando le he visto pasando por delante de la farmacia antes…alguien así es imposible de olvidar.

—No le van a quedar más huevos que volver a pasar por la puerta. Si no entra, ya haremos para que entre. Ahora, una cosa te digo Alejandra, asegúrate bien antes de nada, no quiero que luego tengamos problemas. Acuérdate de la última vez —Nuria levantaba el dedo hacia su hermana, tratando de ayudarla a concentrarse y recordar.

Ambas se dieron la vuelta dirigiéndose al mostrador, una con la bata blanca y los brazos cruzados, la otra con la cabeza inclinada hacía el suelo y los dedos de la mano izquierda en la boca mordiendo compulsivamente las uñas, como queriendo recordar a marchas forzadas la imagen de aquel hombre.

—Yo creo que es él pero… Ahora no estoy segura, Nuria. ¿Ves? Siempre me haces dudar.

—Siempre me haces dudar, siempre me haces dudar, eres gilipollas. Si no se la chuparas al primero que te dice dos tonterías, no te pasarían estas cosas.

—Yo no soy así Alejandra —contestó entre sollozos—. Me violó. Yo le dije que parase y no lo hizo. Tú estuviste conmigo en el hospital. Lo viste. Viste cómo estaba.

—Menos mal que lo dejaste marcado, guapa. Al menos tenemos una pista. El último se fue troceadito de la trastienda por unos hongos de mierda. Ni a follármelo me diste tiempo. Todo para que después no fuera él.

—Tricomoniasis, Alejandra. Se llama tricomoniasis.

—Esa será la contraseña. Quédate ahí detrás y procura que no te vea. Yo te llamo si entra.

—Sabes que no puede.

Alejandra asintió, ajustó sus gafas y se puso a ordenar los pedidos de la farmacia en el ordenador, haciendo caso omiso de las tribulaciones de su hermana que se difuminaban en el aire de cajas, expositores y estanterías cargadas de productos.

Sólo pensaba en el momento en el que aquel hombre le mostrase la receta.

No dudaría, haría justicia una vez más.

  1. DESEO

Entró en la farmacia que había a la salida del consultorio. A esas horas tuvo suerte de que aún estuviera abierta. Ni un alma por la calle.

No le quedó más remedio que acudir al médico.

Aquello no dejaba de picar y ahora había comenzado a dolerle al mear.

Al final aquella hija de puta no era tan monja como parecía. Su buena sesión de hostias y pollazos se llevó, por zorra.

Al fondo una mujer morena con gafas, le dio las buenas tardes. Devolvió el saludo y llegó hasta ella con un cierto apuro al tener que pedirla el tratamiento.

—Tinizadol y Quetroderm pomada —dijo enseñando la receta, fijándose en el comienzo de sus pechos que asomaban entre los botones abiertos de la bata.

La mujer sonrió pícaramente y fue a buscar los medicamentos al interior.

A Noé su cara le resultaba familiar, pero no conseguía recordar de qué.

—No tengo esa pomada. Tengo otra, con un corticoide parecido pero para dársela…

—¿Si? —preguntó desconcertado.

—Es algo violento, pero debería comprobar si se trata de lo que pienso que se trata —dijo ladeando la cabeza y mirándole a los ojos.

—¿Aquí?

—Dentro, con más intimidad. Espere que cierro para que no nos moleste nadie. Además, ya es la hora —contestó.

Accedió ¿qué otra farmacia iba a haber abierta a esas horas? Además, la tarde se podía arreglar con aquel pedazo de mujer tan sexy y tan sola.

Era una tentación a pesar de su enfermedad. Quisiera ella o no, eso no le importaba.

—Bájate el pantalón y el calzoncillo, por favor. —Escuchó a su espalda acompañado del ruido de unos guantes.

Una descarga eléctrica le fundió a negro la vista y se desplomó.

 

el-mal-tiene-muchas-caras

foto cogida de www.pixabay.com

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
2 Comentarios
  • Paula
    Publicado a las 17:03h, 27 enero Responder

    Hola, JC, creo que he leído un poco de un psicodrama micro en tres partes que giran en torno a la farmacia. Es muy diferente de todo lo que he leído antes de de que deja mucho que el lector asociado. Es casi como una obra de arte visual deja abierta para el ojo del observador. ¡Gracias por compartirlo!

    • JC Sanchez
      Publicado a las 07:55h, 28 enero Responder

      Hola Paula.
      Es así, tienes toda la razón. Es un relato en tres partes que juega con el tiempo en la línea de narración. También trata de jugar con el lector a través de los distintos posicionamientos de los personajes.¿En qué sentido? En los prejuicios. La línea es muy débil porque quería explorarlo de forma muy sutil y no he entrado a enmascararlo mucho sino más bien todo lo contrario.
      Me alegro que te haya gustado. Muchas gracias por tu comentario. Siempre es un placer tenerte en mi blog.
      Un abrazo.

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