LAS EXCUSAS QUE KATE MORTON NO SE PONE, PARA TRIUNFAR EN LA LITERATURA.

El otro día, leyendo una entrevista que le hacían a la superventas Kate Morton (si, es importante leer, importante estar informado e importante relacionarte con el mundo, no todo es escribir) 😉 

KATE MORTON decía:

“Podría vivir sin publicar, pero necesito escribir”

Esto me hizo pensar. Me hizo pensar, en la cantidad de escritores potenciales que se quedan en el camino y el por qué de éstos fracasos.

la escritora Kate Morton

imagen de blog.educastur.es

Hoy me he levantado trascendental, ¡qué le vamos a hacer!

Las conclusiones a las que llegué eran difusas, porque yo tengo ganas de ponerme a escribir, con mi teclado o con mis libretas, contando aquello que me ocurre, aquello que me disgusta, aquello que no entiendo…(en este momento me está mirando mal el muñeco de Pinoccio que me traje de Florencia) no me enrollo.

CONCHA PEREA, amiga, mentora y gran escritora, con la que comentaba este tema me dijo:

“Oye, ¿por qué no escribes un artículo en tu blog, sobre todas aquellas cosas que te han dado miedo cuando lo dejaste todo y empezaste a escribir? Le puede ayudar a mucha gente que está en esa situación.”

Y, como siempre, Concha tenía razón y a ello me he puesto.

Este post va a empezar mencionando tres palabras que a lo mejor no te cuadran, pero que son muy relevantes para la vida de un escritor.

Son:

  1. Humildad. Para aprender aquello que no sabes. Y no sabemos muchas cosas relacionadas con el oficio. Pero no pasa nada, porque siempre estamos en constante crecimiento y aprendizaje. (megustaescribir)
  2. Valor. Para superar miedos, adversidades y pruebas, que te van a ir surgiendo todos y cada uno de los días de tu vida desde que decidas dedicarte a este noble oficio.
  3. Miedo. A no tener ingresos al principio de tu carrera, e incluso ya bien avanzada esta, y entender que has de regresar a la vida que decidiste abandonar un día, con una mochila cargada de ilusiones y mil historias en tu cabeza que contar.

Pues, querido amigo, estas tres palabras generan mucha ansiedad, mucha desazón, por encontrar los recursos suficientes que la vida tradicional te ha metido en la cabeza que necesitas para poder vivir y te paraliza. Porque no fluyes y no vas a ser capaz de escribir.

A mi, también me ha pasado.

No crees en ti mismo, no llamarte ESCRITOR, con todas las letras.

Si, no tenemos por qué avergonzarnos, podemos decirlo. Ya sé que hay muchos debates en las redes sociales, e incluso por parte de algunos compañeros, que establecen que para ser escritor hay que reunir ciertos requisitos; cómo si para hacerlo tuvieras que estar ungido por la mano del divino.

Todo el mundo, REPITO, todo el mundo, tiene la capacidad de escribir.

Y si no me crees a mí, que ya estoy viendo que me miras con ojos de incredulidad y estás a punto de cerrar el post, mira lo que dice el diccionario de la DRAE:

escritor, ra

Del lat. scriptor, -ōris.

  1. m. y f. Persona que escribe.
  2. m. y f. Autor de obras escritas o impresas.
  3. m. y f. Persona que escribe al dictado.
  4. m. y f. desus. Persona que tiene el cargo de redactar la correspondencia de alguien.

¿Hay alguna acepción con la que no te sientas identificado?

Pues empieza hoy mismo a decírtelo con orgullo y a viva voz. Porque no tienes nada de lo que avergonzarte sino todo lo contrario.

“No puedo”

Otra de las grandes mentiras paralizadoras.

¿Cómo que no puedes? Analiza esa frase un momento.

¿Seguro que no puedes? ¿No será una excusa que pones para no enfrentarte a tus inseguridades?

A mi también me ha pasado. Claro que sí. A todos. 

Cualquier escritor te dirá (y yo no te voy a engañar, nunca lo hago) que vivir de escribir es muy difícil. Pero, aquí está la grandeza, difícil no es imposible.

¿Por qué no puedes ser tú, uno de los que vivan de ello?

A lo mejor el post de hoy, es una reflexión en voz alta que te cuento a ti, pero que en el fondo (y en la superficie, diría yo) es para que yo mismo me la aplique en esos momentos de flaqueza que todos tenemos.

Pues si, yo también tengo momentos en los que estoy igual de acojonado que tú (perdón por el exabrupto) y es completa y perfectamente normal.

Da vértigo, sientes miedo a mil cosas. A fracasar, a no estar a la altura, a defraudar a aquellos que confiaron en ti….mil cosas.

Me pongo las mismas excusas que te estarás poniendo tú:

  • No tengo tiempo. (Planifica, genera tu calendario, cumple con él, se metódico)
  • No tengo capacidad. (Mentira, lo dice la RAE)
  • Tengo mala suerte. Yo creo que no existe ni la buena ni la mala (pero si tú crees, haz que cambie, está en tu mano)
  • No tengo edad. ¿Qué? 👿  ¿Y cual es la edad correcta? Te voy a dejar algunos ejemplos en dos infografías para que te caigas de espaldas un poco.

En esta web, superacoaching, leí una frase que acabó de convencerme del todo, ya sabes que soy muy de frases poderosas porque creo que ayudan a nuestro cerebro a salir de la carcoma en la que a veces se instala el solito:

“El valor, no es la ausencia de miedo, es la conquista de éste”

Un ejemplo de constancia y de superación de adversidades, de ser inasequible al desaliento y de creer siempre en sus posibilidades, por encima incluso de las vallas que le ponían, es el escritor ELOY MORENO. El autor de obras como “El bolígrafo de gel verde” o “Lo que encontré bajo el sofá”.

No te lo voy a contar yo, prefiero que lo haga él, que lo hace mucho mejor aquí.

¿Qué? Chulo ¿verdad? 😉

Un aspecto que también he sufrido en primera persona, (por eso te lo cuento) es el de la ansiedad por terminar mi novela rápido, pero rápido no vamos…¡YA!

“Vamos, vamos, que necesito vender mucho, que me digan mucho que soy el nuevo Truman Capote, y que me lluevan comentarios, menciones y vanaglorias”

¡Calma, relax!

Que no digo yo, que no sea alguna de las razones por las que se supone que escribes. Que esa retroalimentación positiva, es buena, pero ¿tenías otras motivaciones, no? ¿No has caído en la cuenta que mientras piensas en lo que vendrá después, no estás escribiendo?

Es igual que ese pavor que te invade, al terminar tu obra. Jamás está perfecta. Como el personaje de Owen Wilson, en la película de Woody Allen, Midnight in Paris; siempre está corrigiendo porque nunca está redonda. No cree en si mismo, ni en sus posibilidades.

Estas dos escenas, seguro que te resultan familiares por lo que se dice en ellas.

Después de esto, espero que no te tires la eternidad corrigiendo tus textos.

Tampoco vayas a irte al lado contrario ahora ¿eh? A ver si vas a lanzar tu novela sin corregirla, que tampoco estoy diciendo eso.

Otra de las cosas con las que decíamos que se te va la cabeza es con el tema de la edad.

  • No tengo edad para esto
  • Voy mayor…

Tonterias, si me permites la expresión.

En este post de sttorybox, Cristina Garcia hace un repaso por las edades de algunos autores reconocidos. Si bien hay algunos precoces como Breat Easton Ellis o Mary Shelley, Goethe acabó “Fausto” con 83 años, Hemingway publica “¿Por quien doblan las campanas?” con 39 y Nabokov, “Lolita” con 54.

Estas son las infografías de las que te hablaba antes. La primera es publicada por Librópatas y la segunda por La piedra de Sisifo.

blinkbox-books-author-careers-infographic

edad-del-exito

Otra de las cuestiones que se te pueden presentar es la de la velocidad, la prisa.

El síndrome de la F1 que le llamo yo.

Esto no es una carrera de velocidad, todo el mundo te lo dice. Empiezas con mucho énfasis, las ideas fluyen como cascadas de agua límpia y clara, y de repente piensas ¿cuándo voy a terminar?

Esto te lleva a frustrarte, dejar el boli o el teclado y decir…lo dejo, no soy capaz.

¡Que nooooooo!

Si eres capaz, lo que sucede es que te estás poniendo un objetivo irreal y poco alcanzable, porque no es medible en el tiempo.

Ponte objetivos diarios, alcanzables. Un límite de palabras.

Esto va de trabajo, si. Y de constancia, si. Pero también de creatividad.

Si te angustias por cuestiones de plazos que no llevan a ningún lado porque no son plazos reales de publicación editorial, lo acabarás dejando. Y si tampoco te pones un objetivo diario, alcanzable, lo acabarás abandonando.

Por tanto, ya sabes. Cesa en ese empeño que tienes de ponerte trabas y zancadillas a ti mismo. Continúa en pos de la decisión y el sueño que adoptaste un día, porque era lo que más te ilusionaba en este mundo. No estabas equivocado, no.

Si estás pensando dejarlo, por estas razones, es ahora cuando estás errando.

Únicamente tú, eres el dueño de tus decisiones, respétate y adóptalas con criterio, no por impulsos.

Sólo tú puedes cumplir con aquello que deseas.

Y ahora, si te parece bien, puedes compartir estos pequeños consejos con tus amigos, o dejarme en comentarios alguna consideración sobre el post si te ha ayudado. 😉 

Así, tú me ayudas a mí. 

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
4 Comentarios
  • Paula
    Publicado a las 16:01h, 20 Noviembre Responder

    It seems to me that if one would write, one needs to fight. Being a writer is much like any other venture in self-employment in that you must be doing something that will sell at some point in time. It is like any business because at first you are losing money and investing lots of time for a break-even or no return, but when you finally make that big sale, all looks like it was worth the effort. But writing is like selling: if you do not do it every day, you can lose your business. This is not to say that you need to be shackled to your keyboard, but you should, in your times of rest, travel, and other endeavors, keep your mind open for information of every kind. You never know what little piece of something that you heard or saw can be a stepping stone to your next sentence or chapter, or an even greater idea or concept. I wish you the best in your endeavors, J.C.

    • Jose Carlos
      Publicado a las 07:06h, 23 Noviembre Responder

      Hola Paula.
      Completamente de acuerdo en tu apreciación. Escritor, se es 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Esa es la parte buena, para algunos a lo mejor también la parte mala. Para mi forma de ver, es la parte buena, porque me gusta mi trabajo, amo mi trabajo y me hace muy feliz trabajar contando historias que a los demás les pueden ayudar en su vida, de múltiples formas y maneras. Es cierto que puedes encontrar un punto de ansiedad cuando no escribes, por el motivo que sea, porque estás atascado, porque no encuentras temas, porque no sabes como continuar con una historia, pero más allá de eso es gratificante.
      Como dice Morton, es una necesidad la que te lleva a ponerte delante del teclado a volcarte sobre el ordenador y sobre tus historias más que la razón de supervivencia económica. Queremos que nos lea el mayor número de gente posible, ese es nuestro éxito, llegar al mayor número de personas. La subsistencia económica es el premio, todos lo deseamos, porque es muy complejo tener una vida “normal” y otra dónde escribes.
      Gracias por tus palabras y deseos.

  • Silvia
    Publicado a las 11:20h, 17 Diciembre Responder

    Hola, J.C

    He caido por tu blog por una de esas causalidades de la vida… y es justo lo que necesitaba leer hoy. Si lo dice la RAE, me puedo llamar escritora 😉 Mil gracias!!!

    • JC Sanchez
      Publicado a las 18:31h, 20 Diciembre Responder

      Hola Silvia.
      Muchas gracias por tu comentario. Me alegro profundamente de haberte ayudado de alguna manera.
      Por cierto, seguro que eres escritora, no sólo porque lo dice la RAE, sino porque así lo sientes tú. 😉
      Gracias a ti.
      Un saludo.

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]