MONOLOGOS ANTE UN ESPEJO

¿Alguna vez os habéis mostrado por la mañana delante del espejo del baño, y habéis comenzado a haceros preguntas?

Preguntas del estilo ¿pero qué estoy haciendo? preguntas como ¿ya ha pasado tanto tiempo?

La confusión nos asiste en muchos momentos de nuestra vida. Permanecer lúcido por un tiempo permanente es muy difícil. Es normal y lógico que nos asistan dudas, que nos asalten preguntas. Que tengamos momentos en los que nuestra claridad cara al camino que debemos recorrer, no nos resulta tan clara.

Es perfectamente normal, y hasta sano que nos asalten esas preguntas, esas dudas existenciales. ¿Hacia dónde caminaríamos pues si no tuviésemos esas preguntas? ¿Qué camino elegiríamos? ¿Puede haber algo más anodino que una vida en la que todos los días te levantas a la misma hora, haces las mismas cosas, regresas a casa y te muestras completamente predecible?

Alguien dirá que esta última pregunta le resulta incluso ofensiva, pues para ellos eso es seguridad, estabilidad, e incluso el pilar fundamental de su día a día. Bien, correcto, pero permitid que dude de ello, sólo por un momento pensad. ¿Que sucederá ese día que te levantes, o que mires a un escaparate en el que veas tu reflejo, y te asalte la primera pregunta?

Sea cual sea la respuesta a estas preguntas, espero que estés muy feliz con tus respuestas. Y sobre todo recuerda una cosa, no dejes de cuestionarte las cosas. 😉

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ANTE UN ESPEJO

Alteré mi gesto pobre

al reflejo del monólogo teatral

representando ante un espejo,

sin duda narrador de verdades.

Pueden estar seguros de los cierto,

jamás lágrima tuvo este desierto.

Navegado entre Clio y versos

me perdí, difuso, errante

en décimas de segundo tan pobres

como sinceras en su paso

ante el trémulo roce

de la inexpresiva figura

de mi mismo.

Intrépido camino recorrimos.

Tablas y luces, palmas y silencio.

Como contar lo que incontable siento.

Tembloroso el labio el quejumbroso acento

se desgarró entre soledades llenas

de calor incierto,

pudiese parecerse esto al infierno,

más sin embargo estando sólo

y contemplando este destello

mientras los paños de encaje

enjugan apuestos miedos

nuestra piel se hace cercana

y el dolor aun más intenso;

sirva para hablar entonces mudo

y mirar hacia lo lejos

para aferrarme a la punta

ardiente que escribe versos.

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]