¿QUE SE PUEDE HACER EN BRISTOL? (CONTINUACION)

La semana pasada pudimos ver cómo Charles Barnaby llegaba a Bristol, se acomodaba en un hotel después del viaje entre varias tribulaciones. En esta ocasión, podemos observar qué sucede en el hotel, y sobre todo ¿qué hará Barnaby mientras espera el momento de su partida?

¿Encontrará nuevas aventuras que vivir en una ciudad anodina como Bristol?

En muchas ocasiones confundimos las apariencias, y sobre todo está claro, que es un error juzgar a las personas a primera vista por la consideración que de las mismas podemos hacernos a simple vista.

En un mundo en el que a doble moral impera por encima del resto de cosas, este tipo de prácticas se encuentran a la orden del día.

Veamos que nuevos personajes aparecen en la vida de Sir Charles Barnaby Noland III. 😉

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Los trabajadores de los hoteles sabían recomendarte los mejores sitios de la zona, algunas veces incluso llevaban comisión por enviar clientes a según qué locales, y la mayor parte de las veces proporcionar la información deseada al cliente que solicitaba los favores de mujeres o jovencitos que les hicieran pasar un buen rato. Los prostíbulos en una ciudad con puerto como Bristol proliferaban como los hongos en época de lluvias en el bosque, máxime teniendo en cuenta que recibía un gran flujo de marinos que gastaban su paga en putas y cerveza.

Por eso no me resultó extraño que Glenn me contestase.

 

  • ¿Qué clase de compañía busca el señor?
  • ¿Compañía? Ninguna, chico. No te equivoques, sólo quiero un lugar agradable donde disfrutar de un brandy- contesté con tono serio. Aunque, verdaderamente no estuviera enfadado, no quería que me confundiese con un viajante necesitado de encantos femeninos en cada ciudad, que corren el riesgo con sus frecuentes escarceos con meretrices, de enfermar. Las putas son como las ratas, un foco continuo de contagios, es preferible rendirle culto a Priapo en un momento de necesidad insostenible, que arriesgarse a contraer cualquier tipo de fiebre, u otra enfermedad. No me imaginaba teniendo que solicitar la ayuda de Madeleine, mi asistenta, para afeitarme las partes nobles, porque a alguna zorra se le había ocurrido contagiarme esa especie de bichos que son como piojos genitales que se acaban extendiendo por todo el cuerpo e incluso incrustándose bajo la piel. Un escalofrio me provocó un gesto de asco. Madeleine se negaría a volver a compartir la cama conmigo, y aunque no gozaba de una belleza arrebatadora, he de reconocer que su sexo era muy acogedor, y asirme a sus generosas caderas para penetrarla violentamente mientras su espalda soportaba el peso de mi cuerpo me excitaba sobremanera.
  • Disculpe el señor, pero es que como la mayoría de los hombres que…trató de excusarse el joven.
  • Tranquilo Glenn, no pasa nada. ¿Algún lugar, puedes indicarme?
  • Hay uno no muy lejos de aquí, dos calles mas arriba frente al puerto. Es un local distinguido, se llama “El Trebol”, también se pueden encontrar señoritas si algún cliente lo desea, pero son mujeres por las que hay que desembolsar un alto precio, por eso sólo lo frecuentan gentes nobles como usted, señor. Los marinos no pueden permitirse el lujo casi ni de mirarlas o tomar una pinta en ese local. Aparte de todo, tienen una persona que se encarga de velar porque no se produzca ningún altercado, y por eso, si alguno de ellos intenta entrar en “El Trebol”, es “invitado” muy amablemente a abandonarlo por “Hammer”.

 

Levanté las cejas un tanto sorprendido, ni siquiera en el Club en Londres contábamos con un sujeto semejante. De todos modos nunca lo habíamos necesitado. Glenn continuó hablando.

 

  • Bueno, él se llama Jack, Jack Wayne, pero todo el mundo le llama “Hammer”, es un gigantón irlandés de bonachón aspecto y puños como martillos, por eso le llaman así. Si finalmente el señor decide optar por “El Trebol”, lo encontrará apoyado al final de la barra. Siempre está allí.

Luego hay una serie de mesas con sillas para sentarse a tomar la copa mientras alguna de las chicas canta algo. Sussie es la más solicitada por todos los que hasta allí se llegan. Siempre tratan de que les acepte una copa en unas mesas, separadas del resto por cortinas que están por toda la pared del local.

Allí se puede hablar de un modo más privado y decidir, usted ya me entiende, Glenn hizo unos movimientos con las manos que representaban el pago de favores.

 

  • Si ya te entiendo, pero ¿por qué es tan popular esa Sussie? –pregunté un poco curioso por lo que Glenn había contado.

 

Glenn sonrió satisfecho.

 

  • Sussie es la estrella. Y la protegida de Duncan Douglas, el dueño del local y de gran parte de los negocios de Cardiff, todos ellos de dudosa legalidad, ¡ya sabe! Pero eso es cosa aparte, es mejor no meter mucho las narices en sus asuntos, no es hombre de arreglar sus diferencias con el resto hablando, prefiere…digamos que otros métodos.

 

Asentí mientras me colocaba el sombrero. Glenn se acercó un poco más y esta vez bajo el tono de su voz.

 

  • Dicen, que Sussie trabaja allí porque Duncan amenaza sino con matar a su sobrina, Coral, una belleza de mujer, que es la verdadera atracción de “El Trebol”, porque todos los viejos de negocios, con dinero, que pasan por aquí, han oído hablar del exotismo de Coral, y no quieren dejar correr la oportunidad de “retozar” con una mujer que es casi una niña todavía.
  • ¿Y los padres de esa niña? –traté de indagar-

Glenn miró a uno y otro lado asegurándose de nuevo de que estaban sólos.

 

  • Coral no es inglesa. El hermano de Sussie era marino, y dicen que en uno de sus viajes con la armada a las Americas se enamoró de una india dejándola embarazada, y …Coral es el resultado. Después no se quien dijo que otro hombre forzó a la india, y cómo se resistía tanto, y él se supone que estaba borracho, acabó matándola . El hermano de Sussie clamó justicia ante el capitán, pero ese otro hombre era un oficial y no le pasó nada. Embarcó de vuelta a Inglaterra, y su hija con él como favor personal del capitán por todo lo sucedido, si puede decirse que fuese un favor. Una vez aquí y no contento con la impunidad que el asesinato de la madre de su hija había sufrido, buscó al oficial y tomó cumplida venganza matándolo. La marina lo detuvo y le juzgó un tribunal militar por tratarse de la muerte de un oficial de la Armada Británica, y terminaron condenándole a la pena capital. No contaba con nadie más que  Sussie para dejar a su hija a cargo, y así lo hizo.

Lo de Duncan vino después. Estoy completamente convencido de que si ese hombre llega a conocer donde estaba metiendo a su hija, hubiese preferido dejarla en un hospicio, o en la inclusa de un convento antes de darle esa vida.

 

Impresionado por la historia no recaí en que por la izquierda había penetrado en la recepción una gorda mujer con un traje negro largo y sencillo que nos miraba seriamente.

 

-¡Sra Fulton!- exclamó Glenn- El Sr Barnaby va a salir y le estaba preguntando si regresaría para la hora de la cena, que se sirve en el comedor a las 6.00 p.m en punto.

 

La oronda dama no varió el gesto y se colocó al lado del joven tras el mostrador apoyando de igual modo las palmas de las manos sobre él. Cogió el libro de registros que antes había estado observando Glenn. Se puso las lentes que estaban sobre el pecho colgadas de una oscura cuerdecita que las sostenía y leyó.

 

  • ¿Y bien? Sr….
  • Sir Charles Barnaby- respondí flemático.

 

La Sra Fulton cambió la seriedad de su rostro por otro más amable.

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 CONTINUARÁ…

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
2 Comentarios
  • Alejandra Sanders
    Publicado a las 16:54h, 22 Enero Responder

    Y bueno, me parece que Charles está algo intrigado con la historia de Coral, al igual que yo, y desea conocerla ¿me equivoco?
    Abrazos Jose 🙂

    • Jose Carlos
      Publicado a las 05:50h, 23 Enero Responder

      La historia de Coral, es cuando menos mágica. Envolvente, rodeada de muchos misterios, algún que otro resultado complejo, y mucha miseria alrededor. Charles, ya sabemos que es curioso, por naturaleza, y siempre le gusta dar respuestas a sus dudas. Veremos qué sucede. 😉
      Gracias por comentar, Ale. Un abrazo fuerte. 🙂

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Soy muy deportista. Todos los días practico deporte si mi espalda me lo permite. Ando, corro, nado, o practico yoga, pilates o alguna sesión de otra actividad dirigida. Me aburren un poco las pesas, he de reconocerlo. Quizá por el mucho tiempo que tuve que hacerlo cuando jugaba al baloncesto. Anda, ¿no os lo he dicho? Mi vida ha estado ligada al karate y al baloncesto desde los cuatro y nueve años respectivamente.

Soy un poco culo de mal asiento, es cierto. Tiendo a aburrirme si no tengo alicientes que me reten a algo nuevo cada día.

Me gusta reírme. ¿A quién no, verdad? No, no, pero a mí me gusta hacerlo incluso de mí mismo. Eso es menos frecuente, ¿eh? Sí, soy un poco payaso.

Me encanta leer poesía cuando estoy solo. Sentarme en algún lugar tranquilo, sobre todo por la noche, escuchar el silencio y meterme dentro de cada verso. Sentirlo.

Suelo leer tres o cuatro libros a la vez. No me preguntéis por qué, porque no puedo explicarlo, pero es así desde hace ya no sé cuánto tiempo. Llámalo manías.

Soy un romántico sentimental sin remedio. Una de mis obras favoritas es Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand.

Me gusta mucho el cine. Y cuando digo mucho, es casi todo. Desde las películas que me hacen pensar hasta las que sólo tienen ruidos de persecuciones y disparos. Un detalle, pero no se lo digáis a nadie, ¿de acuerdo?: los musicales también. Estuve más de un mes cantando por todos sitios las canciones de Moulin Rouge.

Me apasiona la Historia, y la Historia medieval en particular. Participé en la escritura de Codex Templi (2005)*link, un ensayo sobre la Orden del Temple.

Soy un enamorado convencido del género humano. Sigo creyendo en el ser humano a pesar de los pesares y de lo mucho que se empeñan en hacerme cambiar de opinión. Figuras como Jose Luis Sampedro, Vicente Ferrer, entre otros, son una referencia. Ferviente devoto de esta frase: “El hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”. Ahí tenéis a Rosseau: coge una frase de Aristóteles, dale un par de toques y, oye…toda una filosofía nueva ¿no?

Creo en la ilusión, la perseverancia, el esfuerzo, la entrega, la generosidad y la confianza en uno mismo y en los demás.

[vc_separator type="transparent" up="10" down="10"][vc_column_text]Todas estas cosas, además de una buena dosis de locura y las ganas de contar lo que pasa por mi cabeza, me llevaron a crear mi blog a finales del año 2013. Y es ahora, en este año 2015, cuando he decidido dimitir de mi puesto de trabajo en una multinacional para dedicarme a mi sueño de contar historias. Descubre cómo empecé a hacerlo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]