SOY UNO CON EL UNIVERSO

En esta ocasión amig@s os traigo un relato que participa en el 7º concurso relato a partir de una imagen del CIRCULO DE ESCRITORES. Espero que os guste.

La imagen que da lugar a este relato es la imagen de cabecera propuesta por la web CIRCULO DE ESCRITORES y en la comunidad de G+ ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES.concurso_siete

 

 

Soy uno conmigo mismo y con el universo… soy uno.

 

Me lo decía una y otra vez, en aquella noche fría de Noviembre. Intentaba encontrar el equilibrio que todo ser humano debe de tener, ser uno conmigo mismo, enraizando los pies en la tierra, y conectando esa fuerza a través de mí con el cielo oscuro que me envolvía amenazante.

 

En ese momento tan sólo escuchaba el silencio, y las palabras retumbando en mi interior buscando la paz.

 

Dios está en mí, en cada uno de nosotros, todos somos energía y la razón de todo. Somos principio y fin, el ojo que planea sobre todo. La luz que da y recibe…

 

Respiraba profundo, las manos juntas en actitud oferente de rodillas en el suelo, buscando acompasarme. Una suave caricia resbalando por mi cabeza y por mi cara, las gotas que se colaban curiosas por el cuello haciendo todo el recorrido de mi columna vertebral.

 

Sólo silencio, a pesar de la multitud de gente que se agolpaba en ese helor de la noche, de la cantidad de gritos, de golpes, de empujones que en ese momento parecían procurarse a mí alrededor.

 

Luces parpadeando, de diversos colores, preludio de un cambio, anuncio del caminar sereno de una a otra estación en el camino del guerrero.

 

Volví a repetir para mis adentros: No sucede nada, soy fin y principio, y la luz reside en mi interior, tengo todas las soluciones en mí tan sólo debo pararme un segundo y escucharme, sabré encontrar el camino.

 

Una mano se posó en mi hombro y me sacó del letargo en el que parecía estar sumido a ojos del mundo que me observaba. El Sr. Bernabé me miraba con ojos vidriosos bajo su gastado paraguas negro. A su lado Doña Carmen agarrada de su brazo, lloraba desconsolada con algunas bolsas en la mano derecha.

 

— ¡Vamos hijo! Levanta de ahí, ya no tiene remedio, estos bandidos no van a dar marcha atrás.

 

Sonreí amargamente, y asentí tratando de ser lo más cortés que podía. En un segundo, sentí el calor de una mano pequeñita agarrando mis manos agrietadas.

 

— ¿Papá, por qué no nos dejan estos señores subir a nuestra casa? ¡Papá, no llores! ¿Por qué lloras?

 

Miré a mi alrededor, silencio, miles de gritos, empujones, algún que otro golpe con la policía, pero todo estaba en silencio. Pocos metros más allá, mi mujer sostenía en brazos a nuestra hija de diez meses con los ojos fijos en el balcón de la que hasta hacía unos minutos era nuestra casa.

 

— Julián, se está mojando la cuna, ¿Cómo voy a acostar a la niña esta noche ahí? —Me dijo en tono de reproche.

 

Sonreí de nuevo a mi hijo, puse la mano en el hombro del Sr. Bernabé que nos acompañaba al exilio después de toda una vida en el barrio, respiré profundo, alcé la vista al cielo mientras paraba la lluvia y me parecía ver un colibrí volando delante de mis ojos de manera intensa y dije:

 

— Lloro de alegría hijo, porque una nueva vida comienza, y tengo todas las respuestas aquí dentro — dije señalando el pecho—. Y los motivos aquí fuera—. Añadí mientras besaba su frente.

 

Agarré mi dignidad, lo poco que me quedaba después del desahucio de mi casa, y a mi familia, pasando delante del silencio en forma de uniforme, con mi mejor sonrisa, y una enorme paz interior al tiempo que repetía:

 

Soy uno con el universo, principio y fin de todo, luz y respuesta.

J.C. Sanchez

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JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
10 Comentarios
  • Su
    Publicado a las 08:23h, 28 noviembre Responder

    Tener siempre en cuenta que las dificultades pueden venir por diferentes razones: por nuestros actos (hemos de ser responsables y conscientes), por los actos de los demás (de los que tenemos un poco o nada de control), por las trampas de nuestro propio ego que es siempre superguay y narcisista etc.
    En cualquier caso y como muy bien apuntas, siempre la solución ha de de uno mismo… pero para ello a veces se necesita ayuda y una gran dosis de consciencia, humildad y confianza en la luz que reside en uno mismo…
    Dramático y tierno a la vez… me viene a la cabeza el gran Nelson Mandela… ante la adversidad, “Soy el dueño de mi destino, Soy el capitán de mi alma”.
    Gracias amigo…

    • Jose Carlos
      Publicado a las 21:52h, 28 noviembre Responder

      Hola Susana, muchas gracias por tus palabras. Es exactamente esto, por mucho que quiera empeñarse el entorno, y la vida, si nosotros nos empeñamos en ser los capitanes de nuestra alma, es difícil que haya ningún tipo de barrera completamente infranqueable, pero hay que llegar a ese nivel de consciencia, y es cierto que no es fácil pero no es imposible…

  • Ana Lía Rodríguez
    Publicado a las 17:10h, 28 noviembre Responder

    Buenísimo José Carlos. Muy buen giro con un tema actual muy doloroso en España. Me ha gustado el positivismo de la pieza clave de la familia y que, en su entorno, viera toda la gente que lo apoya. Un fuerte abrazo

    • Jose Carlos
      Publicado a las 21:47h, 28 noviembre Responder

      Muchas gracias Ana Lía por tus palabras y por comentar. Desde luego es una realidad tremenda la que vivimos y no solo nosotros sino países del entorno. La realidad del personaje es que el entorno, es silencio, y el sabe que todas las respuestas están dentro de el, por eso es la serenidad la Que fluye desde sus pies hasta la cabeza, desde la tierra hasta el cielo, el universo con el como parte de un todo.

  • Federico Rivolta
    Publicado a las 17:21h, 28 noviembre Responder

    Un dramático relato que hace reflexionar sobre la superación de las adversidades.
    Muy bueno.
    Un saludo.

    • Jose Carlos
      Publicado a las 20:58h, 28 noviembre Responder

      Muchas gracias Federico por comentar y por tus palabras. Ciertamente y más allá de la superación de las adversidades, que es cierto, se trata de un análisis introspectivo a través del cual poder evolucionar hacia un estado de homogenia con el universo en el cual la energía de uno mismo fluye sin mas, y las adversidades no lo son tanto sino pruebas que superamos.
      Gracias de nuevo. Nos seguimos hablando por aquí.

  • Paola
    Publicado a las 19:04h, 28 noviembre Responder

    Muy buen relato, conmovedor, en los momentos trágicos es importante sentirse parte de un todo y tener siempre algo por lo que seguir luchando. Suerte

    • Jose Carlos
      Publicado a las 21:40h, 28 noviembre Responder

      Muchas gracias Paola por compartir tus impresiones y por tus palabras. Es importante tener en cuenta que la mayor parte de las soluciones no están en los demás, no están fuera, sino dentro. Cuando hacemos depender nuestra felicidad de otros, perdemos el control de nosotros mismos y de nuestras decisiones, recuperarlo solo depende de nosotros.
      Un abrazo.

  • Lucia Uozumi
    Publicado a las 14:09h, 29 noviembre Responder

    Impactante tu relato.
    El conflicto tan desgarrador que vive el personaje. A todo lo que se tiene que enfrentar, la fe, la decisión y la lucha que lleva a cabo.
    Me emociono mucho.
    Es muy bello.
    Espero en Dios que ese drama no sea algo que alguien cercano haya tenido que vivenciar.
    Un gran abrazo.

    • Jose Carlos
      Publicado a las 15:45h, 29 noviembre Responder

      Muchas gracias Lucía, por pasarte por esta casa y comentar, es un gran placer para mi contar con tus comentarios en el.
      Me alegra que te haya emocionado el relato. Desgraciadamente es una realidad dramática que estamos viviendo día tras día en mi país. Algo que deja a un lado el sentimiento humano, y la relación entre iguales para hacer que unos dominen por el imperio de la fuerza a otros, insuflando un miedo infinito que los convierte en esclavos.
      Una realidad horrible de la que espero salgamos pronto, no sólo aquí, sino en cualquier parte del mundo.
      Un abrazo.

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