Nunca he ocultado mi inclinación por el teatro, por la narración de historias relacionadas con las pasiones humanas. Pasiones que muy bien reflejó Shakespeare en obras, como Hamlet, Romeo y Julieta, Macbeth, El Rey Lear, y sobre todo Otelo. De la misma forma, mi fascinación por...

Mi misterio me acompaña, se agarra a mi tiempo en su pose de distancia relajada. Me mira desde el interior cálido, desde mis miedos y silencios, anudo los suspiros y lamentos y disfraza las realidades con su magia. Camufla mi luz entre tinieblas, me obliga a luchar con voz quebrada, a sudar cada paso del...

Seguro no ha sido el día en el que se acierta de pleno con lo que en el pecho se edita para llegarse al cerebro, tanteado desde el celo que en la boca deshabita ¡Puede que fuera el oscuro! o quizá fuera la vida la que de llevarte rienda, suelta cuerda afloja cincha,...

Al hilo de una foto en una red social, en la que venía recogido un famoso poema, que en mayor o menor medida nos ha inspirado algunos versos que otros en momentos de nuestra juventud, recordé un poema de mi época adolescente, de la que...

En el día de hoy quiero dejaros con un poema que participa en el I CONCURSO DE POESIA "BEATRIZ ESCRIBE" en su blog www.beatrizescribe.wordpress.com al que por supuesto desde estas líneas os invito a participar a todos. En este caso se trata de un poema...

¿Qué sentido otorga la doctrina a la cordura cuando la noche se posa desnuda sobre la vida? ¿Qué razón puede hallar la oscura sencillez rendida a la constante apariencia de verdades irrelevantes? Sufre el camino su pena que empieza y nunca se acaba, pues anda y desanda tramos de lugares vueltos nada. ¿Explica la ausencia el genio tornado...

Infundado el miedo desatado en el escollo del resuello encuentro nido supuse que tu mano era aquel ala de Icaro ante un sueño muy querido. Encuentro en este arrojo dos desmanes tan claros como la mirada de este estío con sinceros resultados en mi pecho y notables, en la distancia, desvarios. Siente pena...

      Buscaba el silencio día tras día anhelando el refugio de la dicha como buscaba el sosiego de Yuste en sus últimos días el emperador. Como Unamuno, encontrole en Douro, Duero, llama a mi puerta su fuego apagado tras los muros de Zorita y los árboles contores mudos, quedos espectadores de excepción del Tormes sufriente...

Sencillo, sereno, discreto, distante recelo al instante de pensamiento inquietos celosos guardianes de rostros coquetos en estos momentos de bolsos menguantes.   Me acometo de quehaceres, me apaciguo de silencios y aun en voces displicentes me arrobo en todos mis bienes pequeños...