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DERECHO DE AUTOR. OBETIVO: QUÉ, CÓMO Y POR QUÉ.

Si comento lo que te voy a decir ahora mismo con cualquier experto en SEO me manda lejos, pero es la verdad. Posicionar una keyword como “derecho de autor” con la friolera de 21.800.000 búsquedas en la red, en la primera página es entre descabellado, loco, estúpido… bueno lo dejamos en difícil y ya lo entiendes.

Pero es que considero que es importante hablar de ello porque, a pesar de que hay información muy válida en la red, se sigue tendiendo a confundir mucho el término y los autores/as se confunden bastante.

Por tanto vamos a hablar a de derechos de autor a pesar de que nos vayamos a la última de las páginas del buscador y este artículo se pierda en el proceloso mar de entradas que hay por la red.

Cuando observo comentarios del estilo:

“Con nosotros mantendrás los derechos de autor de tu obra”,

“Tendrás que pagar una cantidad por la edición de tu libro, pero los derechos son tuyos” o “A la vuelta de x años los derechos de autor regresan a ti”

Me pregunto cómo se puede tener tanta cara. Que además que sea de cemento armado. Y que no se te caiga de vergüenza.

Lo voy a dejar ya porque me enciendo. Y ya sabes lo que ocurre cuando eso pasa…¿Verdad? 

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¡A explotarrrrrrrrrr!

Ahora voy a tratar que entiendas porqué estas frases son una tomadura de pelo. Y también que, recalcarlo, no debería hacer más que ponerte sobre aviso de esa persona o empresa, porque algo chungo detrás hay seguro.

¿Qué es el derecho de autor?

Voy a recurrir en primer lugar a mi diccionario de términos jurídicos del profesor Ribó del que ya te he hablado alguna vez.

Y dice así:

“Es el derecho básico de la propiedad intelectual. Se denomina también propiedad literaria, propiedad artística, propiedad científica, derecho autoral. La protección de este derecho se proyecta sobre la creación intelectual; el hecho de hacer pública la obra no tiene nada que ver con la realidad del derecho de autor, pues éste puede incluso decidir su NO publicación…”.

Aquí hay dos cosas que me encantan:

·      Por un lado que sea el derecho básico de la propiedad intelectual, no lo conforma como la propiedad intelectual en sí misma puesto que esta es mucho más amplia.

·      La segunda tiene que ver con el hecho de hacer pública la obra. El autor lo es por el mero hecho de crear algo, no por hacer público ese algo. Me refiero a que no necesitamos publicar para tener derecho sobre nuestra creación.

Por tanto todos aquellos que dicen, como te señalaba al principio, que mantendrás los derechos sobre tu obra yo les diría:

¡Faltaría más! Si los que no los tenéis, ni los tendréis nunca, sois vosotros.

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Las serpientes siempre acechan por si le pueden hincar el diente a algo.

¿Por qué de esta última afirmación?

Porque la propiedad intelectual, a través de la condición de autor, es un aspecto personal e intransferible.

El artículo 3 de TRLPI habla del derecho de autor.

Los derechos de autor son independientes, compatibles y acumulables con:

  1. La propiedad y otros derechos que tengan por objeto la cosa material a la que está incorporada la creación intelectual.

Dejo a salvo los otros dos puntos del artículo referidos a la propiedad industrial y los otros derechos de propiedad intelectual del Libro II.

Pero creo que queda bien claro que el derecho de autor es una cosa y la propiedad intelectual otra más grande que engloba al primero.

¿Por qué hago este tipo de distingos?

Pues porque la propiedad intelectual tiene una doble vertiente a la que siempre hago referencia y de la que no me voy a cansar nunca de mencionarte porque es importante:

1.    Por un lado una parte moral o personal.

2.    Por otro lado otra patrimonial.

O lo que viene siendo lo mismo:

1.    Nunca, nunca, nunca dejas de ostentar la condición de autor.

2.    Percibes ingresos si decides comercializar tu obra, y eso lo decides tú, nadie puede tomar esta decisión por ti. Eres tú quien “cedes” los derechos de reproducción, distribución y comercialización de tu obra. Y a cambio percibes una compensación de carácter económico.

Por esta última frase también se suele llamar a lo percibido por los autores en concepto de liquidación de derechos tras la firma de un contrato de edición: derechos de autor. Lo puedes encontrar con otro nombre como “regalías” o “royalties” pero es lo mismo.

Esto no quiere decir que el único sentido que abarca el concepto sea este.

Te lo voy a poner con un ejemplo que seguro que entenderás muy bien: el contenido de este blog. O mejor aún, el tuyo. También está sometido a derecho de autor.

¿Por qué?

Porque es tuyo. Porque lo has creado tú, es obra de tu inteligencia y de tus conocimientos. Pero muchos de nosotros no cobramos por estas creaciones. Las compartimos de manera gustosa pero no percibimos esa compensación económica, al menos no de manera directa. Pero eso no quiere decir que no esté sometida a derechos de autor.

Porque como bien dice el artículo 1 del TRLPI, la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica le corresponde a su autor por el mero hecho de su creación.

En alguna ocasión creo haberte hablado de la WIPO por sus siglas en inglés.

O la mejor me he liado y he utilizado las españolas OMPI (Organización mundial de la propiedad intelectual). O a lo mejor me he liado y he pensado que sí, pero luego no lo he hecho o tenía pensado hacerlo en una entrada como esta. Que yo soy muy así de esta manera.

Es una página que te recomiendo mucho porque es el máximo organismo mundial al respecto de las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual. Y si algo de lo que dice no lo entiendes, pues ya me tienes a mí por aquí para consultar ;P

Bien.

¿Qué dice la OMPI?

Con respecto al derecho de autor hablan de que es la expresión (ojo al eufemismo porque no tiene desperdicio) que se utiliza para definir los derechos de los creadores sobre sus obras literarias y artísticas.

Hasta aquí muy bien porque vamos en la línea de lo dicho a lo largo de esta entrada que ya va siendo demasiado larga.

Pero sabemos que hay más. Porque…

¿Cuáles son esos derechos de los que habla?

Hay una cosa que me hace un poco de gracia cuando se escriben cosas como que “o hay una lista sobre las cosas que pueden estar protegidas por derechos de autor”. Claro porque no se puede excluir nada que provenga de la inteligencia de una persona. Es toda creación literaria, artística o científica. Así de sencillo. Un aspecto amplio.

Pues volvemos a la anterior clasificación:

·  Morales o personales: Donde fundamentalmente tenemos aquellas acciones tendentes a la reivindicación de la autoría de una obra. Que se nos reconozca como los creadores de algo. Y al mismo tiempo todo lo relativo a la autorización de acciones posteriores de terceros con la obra. Por ejemplo modificaciones que puedan afectar a la obra original que no se pueden hacer sin el permiso del autor.

·    Patrimoniales: Tiene el derecho de autorizar o prohibir todo lo referente a acciones tendentes a la explotación de su obra. Por ejemplo la prohibición de la publicación de una obra, o la adaptación de la misma para una serie o una película. Puede impedir que la obra sea traducida a ciertos idiomas…

¿Quién diría que NO?

Seguro que te estás preguntando en este momento cómo alguien puede decidir no ser adaptado al cine o la TV, o ser traducido para llegar a un público más amplio.

Opino como tú, pero es que ya lo dijo aquel torero famoso que llamaban “El Gallo”

“Hay gente pa tó”.

En esta entrada especificaba un poco más sobre las cuestiones patrimoniales del derecho de autor. 

Espero haber contribuido con esta entrada a dejar un poco más claro qué son los derechos de autor, cómo puedes reivindicarlo y por qué te asisten ciertos derechos a la hora de crear una obra.

Si te quedan dudas es tu momento. Tienes el espacio de los comentarios para hacérmelas llegar.

Deja que te pida a cambio, nada un pequeño gesto por tu parte que no lleva a ningún sitio en tu caso pero que a mí me ayuda mucho.

Sé que es muy triste pedir, pero más triste es robar. Así que como a mí me enseñaron de pequeñito que eso está muy feo, te pido que si te ha gustado o crees que le puede ayudar a alguien más, lo compartas en tus redes y hagamos felices a más personas.

J.C. Sanchez
JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
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