EL FIN DE LA ERA DE INTERNET: ARTÍCULO 13 DE LA NUEVA DIRECTIVA EUROPEA.

No es viernes, lo sé.

Pero me había comprometido con esta entrada para el fin de semana pasado y ya llego tarde.

¿Por qué lo había hecho? 

Porque el artículo 13 de la nueva Directiva Europea sobre derechos de autor (que no es nueva, como tantas otras, porque es de 2016) ha puesto en pie de guerra al mundo internaútico y estas cosas hay que explicarlas.

La propiedad intelectual y los derechos de autor son un verdadero quebradero de cabeza para nuestros gobernantes.

Ha quedado claro que, en Europa, se devanan los sesos en busca de soluciones que ayuden en la protección de la creación de contenido original.

También ha quedado cristalino que, hasta el momento, no han sido capaces de encontrar la fórmula que satisfaga a todas las partes implicadas.

¿Qué sucede con las nuevas tecnologías en el apartado de la creación de contenidos? 

Las nuevas tecnologías y las formas de comunicación del siglo XXI han vuelto a pillar con el paso cambiado a gobiernos y parlamentos que se encuentran con dificultades en la protección del contenido cultural.

Problemas de dificil solución en base a las legislaciones actuales debo señalar. Legislaciones obsoletas superadas por los acontecimientos y que luchan por seguir un ritmo demasiado rápido, el de la sociedad, para dar respuestas a los problemas que estas nuevas relaciones del entorno social cambiante les plantea.

La Comisión Europea lleva tiempo trabajando en el borrador de una propuesta de Directiva que acabe con las dificultades que tenemos los autores para proteger el contenido original de nuestras obras en la red.

Si eres “creador”, y esto no significa necesariamente que seas escritor/a, te habrás dado cuenta que esos empeños de momento se han quedado en agua de borrajas.

Los estudios y propuestas de la UE se encabezaron con un título, cuanto menos, ambicioso:

“Estrategia para el mercado único digital”

Comenzar una empresa de estas características con la pretensión de ponerle “puertas al cielo” me resuta complejo… por tratar de evitar la palabra imposible.

Y eso que el presidente de la UE en 2016, Jean Claude Juncker, comenzó con una exposición de motivos genial al afirmar:

La creación de contenidos no es un hobby, es una profesión.

Pondría un meme con aplausos pero igual dentro de unos meses me hacen retirarlo de la web y sería un coñazo, ya me entiendes.

Bien, presidente. Bien. No es que necesitasemos la aclaración en un texto legal para ser conscientes de que nuestro trabajo hace tiempo que dejó de ser un hobby. Pero sí que a algunos que siguen pensando que se pueden apropiar de él como le viene en gana bajo el amparo de una mal entendida “universalidad de la cultura”, les viene bien la aclaración en un texto legal que imponga límites a ciertos empeños.

El pirateo de series, las descargas ilegales, las páginas desde las que hacerse a coste “cero” con contenido original protegido por derechos… son algunos de los problemas.

Pero de lo que no se habían percatado, y algunos venimos avisando desde hace tiempo, es de las dificultades que desde el punto de vista legal supone el funcionamiento de las redes sociales para la protección de los derechos de creación.

¿Qué dices loco? -Gritas elevando tus manos al cielo al leerme. 

No me malinterpretes.

No digo que no deba ser así. Digo que las actuales legislaciones no están adaptadas a esa realidad social para permitir la libertad de compartir contenido original y al mimso tiempo proteger los derechos de autor de los creadores.

A finales de mes, debe votarse esta propuesta en el Parlamento de la UE. Una propuesta que incorpora un artículo, el 13, que ha generado un movimiento de oposición al mismo de parte de un gran número de asociaciones a las que se han sumado nombres importantes como Tim Barnes, inventor de la world wide web, o el cofundador de wikipedia Jimmy Wales.

Este rechazo se ha movilizado a través de la creación de una plataforma en internet, como no podía ser de otro modo, bajo los siguientes lemas:

#saveYourinternet

#DeleteArt13

Puedes ver el artículado de sus postulados aquí.

¿Qué implica este artículo 13?

Es complejo porque la terminología legalista, suele hilar muy fino. Pero lo que viene a reflejar es que acciones como compartir un meme, realizar un vídeo tutorial explicando las bondades de un juego, o un programa (hechos estos muy seguidos y usados en Youtube) no serían posibles a partir de ahora.

Los famosos “cover” y un largo etcétera de contenidos que ahora mismo circulan por la red, serían retirados por infringir derechos de autor de contenido original.

Lo que el artículo 13 dice realmente es:

Uso de contenidos protegidos por parte de proveedores de servicios de la sociedad de la información que almacenen y faciliten acceso a grandes cantidades de obras y otras prestaciones cargadas por sus usuarios.

Lo que obliga realmente este artículo es a que las plataformas y proveedores de servicios establezcan los mecanismos de reconocimiento y protección de material sometido a derechos para impedir su uso y distribución, una vez subido a la plataforma. Es decir, que antes de que puedas publicar un video con contenido protegido la plataforma haya invertido un dinero en un sistema de reconocimiento y rastreo de contenido sujeto a protección de derechos e impida su publicación.

Algo al estilo de: “Nuestro sistema ha detectado que el contenido que pretende publicar está sujeto a derechos de autor”.

Por ejemplo.

Esto es algo que ya sucede en plataformas de contenidos audiovisuales como Youtube. La diferencia es que, en este caso, debe primar denuncia a instancia de un tercero. Es entonces cuando el sistema de la página impide visualizar el contenido protegido de tu video.

Fotos en la calle en ciertos lugares podrían ser rechazadas por ciertas plataformas que usen algoritmos de protección de contenido.

PROBLEMAS

Siempre aparecen problemas.

Por lo que respecta a este tipo de medidas, la controversia se centra , además de en la limitación de cierto tipo de derechos, en que dejamos en manos de boots la discreccionalidad de bloquear contenidos.

Para algunos esto puede que no sea un problema sino una bendición. Pero yo me pregunto ¿hasta qué punto están diseñados para distinguir los límites entre copia, plagio, obra derivada o simplemente parodia?

No lo tengo claro.

La creatividad queda en manos de la generación de algoritmos de reconocimiento. Y esto ya ha quedado demostrado que en este momento, al menos, es una temeridad.

Imagina…

Para que te hagas una idea, no podrías subir un vídeo a tus redes sociales en mitad de un concierto de tu artista favorito. O subir a IG una foto delante de un cuadro, un anuncio comercial o cualquier otro atisbo de trabajo creativo. Si nos pusiesemos “puristas” podría afectar al trabajo de arquitectos con edificios al visitar ciertas ciudades, o las esculturas urbanas…no sé.

Imágenes como esta en nuestras redes sociales, no serían posible con la aplicación de la nueva norma.

Una cosa sí que tengo clara, con total seguridad la forma en la que hasta ahora los autores nos comunicamos con nuestros seguidores a través de las redes sociales para que conozcan nuestro trabajo, sería completamente diferente con esta directiva. Eso en el caso de que pueda hacerse. Y no me refiero a que la directiva lo prohiba, sino a que las redes sociales pierdan todo su sentido.

No soy sospechoso en la defensa de los derechos de los autores y la propiedad intelectual, pero esto resulta algo parecido a querer matar moscas a cañonazos.

Más de 70 entidades con relevancia en el mundo de internet, han firmado una carta abierta remitida al consejo de la UE en la que informan de los peligros de dar viabilidad a esta ley tal y como está en la actualidad.

No obstante, desde mi punto de vista, la mayoría de las legislaciones europeas en materia de propiedad intelectual recogen el derecho a realizar parodias de obras originales.

Nuestro TRLPI en el artículo 39 lo reconoce de manera expresa bajo dos premisas:

  • Que no implique riesgo de confusión con la obra original.
  • Que no se infiera daño a la obra ni al autor.

No veo que ninguno de los GIF’s que ahora mismo circulan por los móviles y redes de todos infiera ningún daño ni a autor, ni a obra original.

Seguramente muchas obras originales, por el contrario, deban gran parte de su recuperación y éxito actual a las parodias realizadas y reconvertidas en memes, gif’s, etc… Mucho más que a la labor de promoción realizada por sus responsables. Y todos seguro que tenemos alguno en la cabeza en estos instantes.

Piratería y Plagio

Protección contra la piratería y el plagio.

Estos son los dos principales problemas con los que nos encontramos los creadores de contenido. Estas son las dificultades que hay que tratar de solucionar y a las que poner remedio.

Contra ello todo el rigor y aplicación de la norma y más. Pero coartar la libertad de expresión y las nuevas formas en las que se relacionan las personas para conseguirlo no me parece la forma más conveniente de conseguirlo.

¿Qué opinas tú?

Déjame un comentario y abrimos un debate con propuestas sobre la mesa.

¿Quién sabe? ¡A lo mejor le llega a la Comisión Europea!

J.C. Sanchez
JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
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