Frases motivacionales

Frases motivacionales que son una mierda.

Una de las cosas que han traído las redes sociales son las frases motivacionales. 

No hace falta que sean ni buenas ni malas. No estoy aquí para juzgar eso se lo dejo a cada quién. 

Es un hecho que hay estrategias comerciales como la de Mr. Wonderful por poner un ejemplo que se han basado en este tipo de frases para conseguir crear un imperio. 

En otros como Jodorovsky, Coelho y compañía no me voy a detener porque no tengo la insulina suficiente para reducir el subidón de azúcar.

Una de estas frases es la que motiva la entrada de mi blog hoy. Y no será la última. 

FRACASA MÁS ALTO, FRACASA MEJOR.

¿Qué mierda de frase es esta?

No, en serio.

Ya sé que cualquier profesor de escritura creativa o relato, sobre todo los que me han dado clase a mí, se estará tirando de los pelos en estos instantes por empezar un texto con una pregunta.

Pero, de verdad, no se me ocurre una frase mejor para empezar esta serie de divagaciones.
Si fracaso más alto la hostia puede ser de proporciones virales. Siempre medido en jerga y terminología de redes sociales para que me entienda desde la generación ni-ni hasta la generación X.
Esto último tampoco lo he entendido nunca.

¿Tiene que ver con la Patrulla? ¿No? ¿Por qué lo complican tanto todo en los medios?

Pero dejando de lado estas cosas y volviendo a lo que nos ocupa.

¿A santo de qué dijo Samuel Beckett la frasecita que da título a esta entrada?

No sé los motivos que llevaron a Beckett a decir tal cosa. Ni siquiera el concepto que tenía de fracaso un tipo que cultivó, literáriamente, todos los géneros y recibió premios como el Formentor o el Nobel.

Era un tipo muy culto, formado, que frecuentaba amistades como Sartre. Ha sido influencia para muchas personas del mundo cultural.

¿A cuénto de qué amargarnos la vida con una frase de este estilo?

Seguramente quería encontrar una expresión de ánimo para continuar peleando a pesar de las contrariedades. No me extranaría tratándose de una persona que tuvo tanta importancia en la Resistencia durante la II Guerra Mundial.

¡Joder! Pues dilo así, Samuel:

¡No desfallezcas! Perservera en el intento porque el camino será jodido.

Pero no nos líes con los fracasos y las pamplinas porque luego la frase la coge cualquier “chupatintas” avispado y hace un emporio tergiversando los sentidos y acabando con las ilusiones de muchos.

Conceptos y conceptos de las frases motivacionales.  

Fracasar y mejor, no deberían ser palabras que pudiéramos escribir juntas bajo ningún concepto.

Tendría que saltar una alarma, ponerse la pantalla del aparato que estuviéramos usando en ese instante en rojo y que en tu casa se presentase un señor serio y trajeado de la RAE para detenerte y llevarte de inmediato a recibir mil latigazos por semejante ofensa a la lengua.

Coelho ha hecho mucho daño. Así como concepto.

A la humanidad en general. También como concepto.

Prometo que soy buena persona. Quien me conoce de verdad lo sabe.
Pero hay días en los que se me pasa.
Hoy es uno de esos días.

Y como no hay nada mejor que hacer caso a la emotividad de ciertos instantes para dejarte llevar por ellos y escribir, comienzo una serie de entradas para el blog, con su categoría aparte y todo, que se llamará “Diario de un escritor fracasado”.

En él os voy a contar, con pelos y señales, las hostias como panes que vengo pegándome por el mundo de la escritura hasta este momento en el que tecleo con fuerza y mala leche.

Para qué engañarte.

La historia de Stanley Rogouski ,que Isaac Belmar trajo a su blog hace algún tiempo, ya me hizo reflexionar. 

El propio libro de Belmar: Escribir bien o cómo fracasar mejor, también. 

frases motivacionales

A pesar del título, que eso no va a ningún lado, el contenido es muy recomendable. Así que comprad, malditos.

 

¿Qué entendí yo?

Volvamos a la frase de marras.
¿Qué cojones quiere decir fracasa mejor?
¿Cágala más, machote, que aún no es suficiente?
¿Eres torpe de narices pero no te preocupes que aún puedes seguir demostrando al mundo que puedes ir a más?
¿Qué mierda de frase motivacional es esa?

No imagino a ningún padre o madre con las notas de la evaluación en las manos diciéndole a su hijo: 

Muy bien hijo, con un par, cinco suspensos. Este es el camino. Fracasa mas alto, fracasa mejor. Es lo que la sociedad, y nosotros, espera de ti.

Se le quitan las ganas a uno de seguir intentándolo.

Es más, lo que te pide el cuerpo es liarte a bofetones con el motivador de pacotilla que te la suelta.

Siempre he pensado que intentar algo, y no conseguirlo, era parecido a llegar hasta la falda del Monte del Destino y que el anillo se te hubiera caído en Rivendel.
Una putada de proporciones bárbaras.
No me consuela mucho el rollo ese de:
“Al menos lo has intentado”.
Otra. Si es que llueve sobre mojado.

Al repetir esa frase me imagino a Stephen King mirándome desde un ampuloso sillón orejero de los años 80, descojonándose de la risa, mientras me señala. Al estilo de lo que hace con Carrie Fisher en la escena final más o menos.

Puede que esté más sensible con según qué cosas desde que releí por tercera vez Mientras escribo

Pero todo esto jamás me ha impedido pensar que podía hacer cualquier cosa y llevarla a cabo.
Hasta ponerme unos leotardos azules, a la edad de seis años, y representar al Marqués de Carabás delante de todo el colegio, padres y madres incluidos. Cualquiera con una salud mental no muy deteriorada entenderá el ejemplo a las mil maravillas para medir la determinación que puedo llegar a tener cuando quiero algo.

Sigue fracasando.

El fin de semana pasado hablaba con dos personas muy importantes para mi sobre el éxito. 

¿Qué es tener éxito en la vida? 

No nos pusimos de acuerdo. Lógico. Porque para cada uno el éxito significa algo distinto. Tiene connotaciones culturales, educacionales, experienciales si me apuras. 

Pero en ningún momento hablámos del fracaso en positivo. Porque por más que le quieras encontrar un sentido optimista a la palabra, no lo tiene.

No motiva. No lo hace. 

Te hunde y te frustra. Así de simple. 

¿Fracasa más alto?
¿Qué esperan, que crezca más para fracasar desde más arriba?

A la hora de escribir sucede algo parecido.

Hasta el más novato sabe que con una primera novela te vas a llevar negativas como para poder forrar las paredes del Palacio Real de Madrid. Todas. 

Pero lo asumes como una parte más del proceso. 

¿Jode cada vez que te llevas un “zas”? 

El que me diga que no, miente. Así de simple. Pero eso no te impide volver a mandar otro correo para intentar otra opción. 

Además a ojos ciegos porque no sabes, aunque intuyes, los motivos que han determinado el rechazo. Que sería algo muy interesante para no cometer de nuevo los mismos errores. 

¿Cómo voy a dejar de meter la pata si no tengo ni idea de dónde la meto? 

Hay una pléyade de personajes, personajillos y personajetes esperando a que te la pegues en cualquier momento.

Sus motivos solo son suyos. No los he preguntado nunca. Y tampoco lo haré ahora. Seguramente tengan que ver con cierto poso de amargura o igual con la famosa frase.
¡Vaya usted a saber!
No deja de ser más que un fiel reflejo de la vida. Si no que se lo digan a Murakami con el Nobel, que ha hecho más por la risa en el mundo literario que Dani Rovira por el éxito del Club de la Comedia.

¿Qué es fracasar mejor en literatura?

¿Hacer un truño de novela?
¿No conseguir un premio literario?
¿Autopublicarse?
¿Llegar a publicar con una editorial pequeña?
Claro, como quienes publican no han recibido jamás un NO por respuesta.

Como están tocados por una barita mágica desde que nacieron.
Pues que se lo digan a la Rowling cuando le dio por escribir con seudónimo para publicar en un género distinto.
¿Resultado?
Un mojón como el Taj Majal de grande para ella.

¿Qué es fracasar, señores míos?
Gurús del emprendimiento digital y de la filosofía de baratillo.
¿Qué te compren los libros tu familia y amigos?
Solo conozco una forma de fracasar: No intentarlo y quedarte con el reconcome en el estómago para el resto de tu vida.

Con esa maldita pregunta que rebota en la cabeza cada noche cuando te vas a dormir y apagas la luz de la mesilla: Y si…
Pues y sí, nada. Yo me voy a hostiar, sí. Pero con la cabeza muy alta. O no, que tampoco tengo por qué darle explicaciones a nadie de lo que hago con mi vida.

Dijo el que está largándolo todo en un blog para subirlo a internet y que quede constancia para los restos de su fracaso.

Fracasar en literatura vs amor

Con el fracaso en literatura nos pasa como con el amor: Nos han vendido una moto y nos la hemos creído hasta el corvejón.
En el caso del amor no tengo nada que decir. Allá cada quién con sus filias y fobias y con quién se junta y lo que promete y quiere creer.
Pero con el tema de la literatura, terminar una novela ya es un éxito. Te publiquen o no. Te lean o no. Te conozcan o no. Pases a la posteridad o no. Ganes un premio o no. Tengas millones de seguidores en twitter o no.

Lo importante no es fracasar o dejar de fracasar. Porque el concepto de fracaso, seguramente, es distinto en cada uno de nosotros. Dependerá de muchos factores:
·     De cómo te han educado tus padres.
·     De qué objetivos te has planteado al inicio de una actividad.
·     De las motivaciones que te empujan a conseguir una meta determinada.
·     De la actitud para afrontar los obstáculos que sin duda te vas a encontrar en el camino.
·     De la capacidad para reponerte que tienes en el caso de un golpe emocional o una respuesta no esperada.

Son muchas las situaciones y millones de combinaciones distintas las respuestas a una misma cuestión.

Yo soy un escritor fracasado según algunos.

Lo soy porque dejé mi trabajo, hace tres años, para poder vivir de mi ilusión: escribir. Y no lo he conseguido.
No voy a fracasar más alto. Ni voy a fracasar mejor.

Me equivocaré, eso seguro. Pobre de mi si eso no fuera así. Pero no será un fracaso. 
Voy a seguir haciendo lo que me motivó en su momento a tomar la decisión que tomé: escribir.
Y cada día será una nueva y emocionante experiencia cargada de matices.

Unas veces recibiré un correo de una editorial con una nueva negativa a publicar mi novela. O un rechazo de una agencia literaria a representar mis intereses. O quizá no seleccionen mis poemas o relatos en el concurso para el que los he enviado. O cualquier otra cosa.
Pero de una cosa estoy muy seguro. Jamás me iré a la cama, apagaré la luz de la mesilla y diré: Y sí…
De eso puedes estar segur@.
 
 
 

J.C. Sanchez
JC Sanchez
jcs@jcsanchez.eu
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