Seguro no ha sido el día en el que se acierta de pleno con lo que en el pecho se edita para llegarse al cerebro, tanteado desde el celo que en la boca deshabita ¡Puede que fuera el oscuro! o quizá fuera la vida la que de llevarte rienda, suelta cuerda afloja cincha,...

      Buscaba el silencio día tras día anhelando el refugio de la dicha como buscaba el sosiego de Yuste en sus últimos días el emperador. Como Unamuno, encontrole en Douro, Duero, llama a mi puerta su fuego apagado tras los muros de Zorita y los árboles contores mudos, quedos espectadores de excepción del Tormes sufriente...